• La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) asegura que los modelos actuales de contratación tendrán un impacto negativo en la vida laboral a largo plazo.
  • Fedea reponde así a la pregunta sobre si ayuda realmente a los jóvenes la contratación temporal para obtener una carrera más estable a medio y largo plazo en España.
  • Los que empezaron a trabajar después de 1984 "acumulan unas rentas salariales hasta 2006 un 22% inferiores a los que entraron unos meses antes a ellos".
  • Los contratos temporales "parecen permitir mayor experiencia con una mayor rotación entre empresas y sectores, pero las consecuencias a largo plazo" para el bienestar de esos jóvenes "son muy negativas".
La contratación temporal con bajos costes de despido ha sido tradicionalmente una medida destinada en muchos países europeos a la contratación de trabajadores jóvenes y poco cualificados.



Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) ha llevado a cabo un estudio en el que se pregunta si ayuda realmente a los jóvenes la contratación temporal de cara a obtener una carrera laboral más estable en el medio y largo plazo en España.



Fedea utiliza datos de la Seguridad Social para estudiar el impacto a largo plazo de la temporalidad sobre la trayectoria laboral de los jóvenes en España. Para ello, ha hecho un seguimiento de las personas con bajo nivel educativo que ingresaron en el mercado de trabajo justo antes y justo después de la reforma (laboral) de 1984 que liberalizó el uso de la temporalidad en España.



Los resultados del estudio de Fedea muestran que, "en comparación con los trabajadores que entraron en el mercado de trabajo justo antes de la reforma, los trabajadores que ingresaron al mercado laboral cuando los contratos temporales eran ya la regla de contratación básica en España tuvieron algo más fácil el acceso. Concretamente encontramos que la probabilidad de estar trabajando antes de cumplir los 20 años se eleva para los que entraron en el mercado de trabajo tras la reforma de 1984 en un 14%".



Sin embargo, este efecto inicial positivo no parece trasladarse al medio y largo plazo, explica Fedea. "En efecto, nuestros resultados muestran que los trabajadores afectados al inicio de su vida laboral por la reforma de 1984 trabajaron, en media, casi 200 días menos, computados desde su entrada en el mercado de trabajo hasta el año 2006, que los que iniciaron su vida laboral cuando la reforma de 1984 no estaba vigente".



Este resultado se deriva, fundamentalmente -explica Fedea-, de que "los trabajadores afectados por la reforma han experimentado, en media más experiencias de empleo no estable, y por tanto de desempleo, que trabajadores equivalentes pero que entraron en el mercado de trabajo unos meses antes, cuando los contratos temporales no estaban disponibles".



Asimismo, el estudio de la Fundación señala que "los trabajadores que entraron al mercado de trabajo después de 1984 han acumulado unas rentas salariales desde su entrada hasta finales del año 2006 un 22% inferiores a los que entraron unos meses antes a ellos, cuando la contratación temporal estaba mucho más restringida. Estas importantes pérdidas no solo son la consecuencia de haber trabajado menos días a lo largo de su carrera laboral, sino que también responden a las conocidas penalizaciones asociadas con el trabajo con contrato temporal y con el efecto negativo que tiene sobre las ganancias salariales el paso por una situación recurrente de desempleo".



Estos resultados sugieren -concluye Fedea- que, "en general, el uso intensivo de la contratación temporal al inicio de la vida laboral tiene consecuencias muy importantes a medio y largo plazo sobre la carrera laboral de los jóvenes. A pesar de que estos contratos parecen permitir a los trabajadores una mayor experiencia laboral mediante una mayor rotación entre empresas y sectores productivos distintos, las consecuencias a largo plazo sobre el bienestar de los mismos son muy negativas".



José Ángel Gutiérrez

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