Dos progres controlan la televisión en España: José Manuel Lara y Silvio Berlusconi. Ambos son de derechas, progre-capitalistas de pro. Lo único que les preocupa a ambos es su cuenta de resultados y el poder que les otorgan sus beneficios, conseguidos de forma ventajista: la ventaja del oligopolio. Dos ejemplos del sábado noche, el uno en el Gran Debate, conducido por Jordi González y Sandra Barneda, dos representantes del lobby gay. El otro en La Sexta Noche, otro refugio de la progresía mas mentirosa.

En La Sexta, absorbida por Antena 3 TV, con Planeta al frente, nos encontramos con el gran asesor hispano de Barack Obama. Verde es, como su mismo nombre indica el adalid del eco-panteísmo de Obama y los medios de comunicación españoles, que le entrevistan y veneran.

En la Sexta, el sábado 20, llegó a acusar a los republicanos de que Obama no pudiera cerrar la base de Guantánamo. Hay que tener cara.

Obama utiliza España como laboratorio tercermundista para financiar la carísima energía verde, con presiones tan escandalosas como la del hortera de su embajador en España, Alan Solomont, a quien Obama ha sustituido por uno todavía peor: un eximio representante del lobby gay. ¡Qué bueno!

En sus ratos libres, Verde ha presionado al Gobierno español, en concreto al Ministerio de Industria, para que sigamos financiando con nuestro dinero, como auténticos peleles, el plan de energía verde norteamericana. Muy ecologista, ciertamente, pero cuyo objetivo real es la defensa de la inversión especulativa de los fondos y bancos de inversión norteamericanos que han financiado la energía renovable española… con cargo a las subvenciones públicas españolas.

Dice Verde que al oír las primeras palabras de Obama sintió "mariposas en el estomago". Yo la sentí en otro lugar y siempre sospeché que no se trataba de mariposas, sino de polillas. 

Pero lo de El Gran Debate del amigo Berlusconi, de don Jordi, resultó más nauseabundo. Si Barack Obama y Juan Verde utilizan a España como oneroso laboratorio de la carísima energía verde, el italiano Silvio Berlusconi, modelo de virtudes públicas y privadas, utiliza a nuestro país como laboratorio para su telemierda. No es broma: los canales de don Silvio en Italia no emiten ni la mitad de porquería que su filial española.

En esta ocasión, en el demagogo debate de la noche del sábado, se trataba de defender al demagógico movimiento Stop Desahucios, con la repugnante utilización de un paralítico cerebral en pelea con un banco, al parecer el BBVA. Cuidado que me cae gordo Francisco González y el espíritu 'killer' que ha sembrado en el BBVA, cuidado que en Hispanidad hemos apoyado la dación en pago, que es la única opción justa que defiende Stop desahucios, una organización absolutamente inmoral porque reniega, y por métodos coactivos, de la primer verdad moral de las deudas, que es ésta: las deudas contraídas hay que pagarlas.

Pero es que no se trata de eso: se trata de la vergonzosa manipulación que el chico el lobby gay Jordi González, perpetró utilizando el dolor de un paralítico.

Es el duopolio televisivo, lanzado por Zapatero y perpetuado por Mariano Rajoy. Un duopolio con el que convendría terminar cuanto antes, entre otras cosas porque atenta contra uno de los principios nobles -otros no lo son tanto- del sistema capitalista: la igualdad de oportunidades.

Eulogio López

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