• La desaparición de las cuotas lácteas, de la remolacha, y de los derechos de plantación, en el caso del vino, nos ponen a los pies de los productores franceses.
  • Así lo considera la Unión de Pequeños Agricultores, que, sin embargo, coincide con ASAJA en que Arias Cañete ha deshecho los entuertos de su predecesora, Elena Espinosa.
  • Tanto la ministra socialista como Almunia apoyaron la propuesta del comisario rumano, Dacian Ciolos de la tasa plana de ayudas, muy lesiva para España, que se ha conseguido finalmente limitar.
  • Arias Cañete mantuvo una reunión decisiva en privado con Ciolos que ha frenado las pretensiones iniciales de otros países.
  • Era vital llegar a un acuerdo antes de que asuma la Presidencia del Consejo de Agricultura Lituania, un país novato en asuntos comunitarios y con menos diversidad agrícola.

No es oro todo lo que reluce con la reforma de la PAC. Es decir, con los puntos de entendimiento que el Consejo, la Eurocámara y la Comisión Europea lograron en gran parte de los elementos de la reforma de la Política Agraria Común.

Según denuncia la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, el sector lácteo, la remolacha (sector azucarero) y los productores vinícolas se van a ver ante el nuevo escenario que plantean estas reformas. Ignacio Senovilla, secretario de Agricultura de la organización agraria, así lo denuncia: "Casi da vergüenza hablar del tema, cuando todo el mundo se está congratulando de los logros conseguidos, pero la leche, el azúcar y el vino se van a ver enormemente perjudicados con la reforma".

Lo cierto es que la desaparición de las cuotas lácteas en el 2015, la de la remolacha, en el 2017, y los derechos de plantación de de la vid en el 2015 "nos ponen a los pies de los franceses". Y es que en Francia, apunta Senovilla, "con 30 euros te plantan remolachas los franceses hasta debajo de la cama, mientras en España necesitas cincuenta para producir muchísimo menos".

Pide también Senovilla que le aclaren desde el Ministerio cómo con "47 mil millones, la misma cantidad que se recibió hasta el 2014" se va a a seguir subvencionando a la agricultura española de la misma forma que en los seis años anteriores, "cuando ha habido un incremento de la inflación". También plantea una cuestión interesante: "antes, para recibir toda esa cantidad de dinero había 17 millones de hectáreas, con la nueva PAC son 22 millones. ¿A quién le van a meter la mano en el bolsillo". Coincide, sin embargo, con ASAJA, que ha valorado muy positivamente el acuerdo logrado por el ministro Arias Cañete (en la imagen), en alabar su capacidad negociadora, "aunque haya primado los intereses del secano sobre los del regadío", y con ello, "lo de los grandes terratenientes".

Aunque admite que con la ministra Elena Espinosa, su predecesora, ministra de Agricultura con Zapatero "todo hubiera ido muchísimo peor". Fuentes de ASAJA, la patronal agrícola, denuncian que fue bajo su mandato, y con la connivencia de Almunia cuando se apoyó la creación de la llamada tasa plana de ayudas comunitarias, tan lesiva para los intereses españoles.

Y es que la tasa plana tendría sentido en países como Francia, Estados Unidos, etc., señalan fuentes de ASAJA, "pero es perjudicial tanto para la biodiversidad como para los intereses de los agricultores y ganaderos españoles y los de España, Portugal y Grecia, vamos, a los que se nos denomina como Pigs". No son iguales las necesidades de la zona de montaña palentina que la de los cítricos en Valencia.  

Destaca ASAJA la habilidad de Arias Cañete, que se reunió a solas con el comisario rumano "en un vis a vis" para que no se lavara las manos a la hora de negociar el acuerdo final y le puso contra las cuerdas: "No podía el día de la votación hacerse el despistado y mirar para el techo".

Lo más importante, destacan, es la consecución de la división de España en cuarenta regiones agrícolas, aunque UPA, al contrario que ASAJA, no se muestra tan optimista sobre el tema, tiene sus dudas sobre cómo se va a llevar a cabo. Las comunidades autónomas tienen que ratificar el acuerdo.

Para ASAJA es muy importante que la tasa plana limite la convergencia interna al 60% de la ayuda media de una región, para que el reajuste en el reparto de los apoyos suponga, cuando llegue el 2019, que todo agricultor no reciba menos del 60% de la ayuda media de su región. Y ha sido fundamental, destacan, que su aplicación no conlleve pérdidas mayores del 30 % para ningún agricultor. UPA hubiera preferido unos márgenes más beneficiosos para los agricultores españoles, pero lo cierto es que no se le puede negar a Arias Cañete su habilidad para moverse por Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo como pez en el agua.

Y por cierto, fuentes de ASAJA, han manifestado a Hispanidad que resulta absurdo el enorme gasto que implica moverse en los ámbitos comunitarios en tres ciudades tan distintas. Con los gastos que se podría ahorrar en eurocracia se podrían hacer muchas cosas en toda Europa, por ejemplo, subir el presupuesto destinado a las políticas agrícolas.

Sara Olivo
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