• El presidente se resiste y, en cualquier caso, sabe que sería peligroso cesar a Soraya Sáenz de Santamaría.
  • Además, antes quiere que se normalice el caso Bárcenas.
  • La vicepresidenta se ha hecho fuerte con su clan de abogados del Estado y con su especial dedicación al salvamento de los grandes medios informativos.
  • Por eso, a pesar del cabreo de Rajoy con su segundo, que se ha puesto de perfil ante los escándalos, prefiere mantenerla.
  • Y El Mundo y El País continúan sin tocar a la vicepresidenta.
  • El otro intocable es Cristóbal Montoro.
  • Eso sí, podría caer Gallardón, Ana Mato y Jorge Fernández, que quiere marcharse.
  • En Génova se ha creado un grupo de damnificados anti-Soraya: la propia Cospedal, su antaño enemigo Javier Arenas, así como Esperanza Aguirre.

Soraya siempre ha tenido cara de traidora, asegura mi fuente en Génova, que habla por boca de Cospedal. El caso es que la secretaria general del Partido Popular, Dolores de Cospedal (en la imagen junto a la vicepresidenta Soraya), presiona a Rajoy para que ejecute su primera remodelación del Gobierno. El objetivo primero de Cospedal, es, naturalmente, su adversaria, la vicepresidenta primera del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. La acusación es haberse alejado del caso Bárcenas, donde todos los palos han ido para a los lomos de Rajoy, mientras Soraya y Gallardón quedaban al margen. Además, Cospedal no perdona a Sáenz de Santamaría su solicitud a la hora de salvar grupos informativos de la ruina (especialmente PRISA y Unedisa), los mismos medios que arremeten contra Cospedal cada día. Soraya es íntima de Juan Luis Cebrián desde que acudió a Bilderberg y es la única ministra a la que alaba Pedro J. Ramírez en el mundo. Una progre de tomo y lomo.

Pero Rajoy se resiste. Es cierto que sigue mosca con su segunda pero también sabe que no es tan fácil cesar a Sáenz de Santamaría. Primero porque hay que buscar caras nuevas no contaminadas por Bárcenas y, segundo, porque Soraya se ha convertido en la jefe de un clan de técnicos, sobre todo abogados del Estado, que controlan la Administración General del Estado. Ojo, el jefe del clan no es el segundo de Soraya en Moncloa, Pérez Renovales, sino el propio esposo de Soraya, hoy en Telefónica, Iván de la Rosa.

Cospedal también pretende que en esa remodelación, caiga Gallardón, al que la gente de Génova no lo califica de traidor, como a Soraya, sino de perpetuo traidor, que es una categoría diferente. También podrían salir otros como Jorge Fernández, más que nada porque él lo desea, y cambiar de casilla a García Margallo. Luis de Guindos aspira a un puesto en Europa, con Arias Cañete en cola, y el ministro de Industria, José Manuel Soria, está quemado.

Para Rajoy sólo hay dos imprescindibles: Soraya, le guste o no, y el titular de Hacienda Cristóbal Montoro.

Eulogio López

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