• Tras la reforma energética del ministro Soria, los italianos de ENEL consideran que ya no le necesitan y que, además ha fallado.
  • Por otra parte, en Roma ya han decidido vender la joya de la corona, Enersis, pero lo harán por partes.
  • Y al final, también está previsto vender Endesa si la retribución sigue siendo la misma.
  • España ha dejado de ser un buen negocio eléctrico y la prioridad de ENEL es la deuda.
  • Además, las relaciones entre los gobierno de Roma y Madrid nunca ha sido tan mala. Sobre todo, después del maltrato a Telefónica.
  • La filialización ya ha dejado de ser un objetivo: es una realidad.
  • El secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, fue el primero en dejar claro que es difícil negociar con una compañía como Endesa, filial, no de la empresa ENEL, sino de un "gobierno extranjero".

Pues bien, tras la reforma Nadal, un palo a las eléctricas, la italiana ENEL, propietaria de Endesa va perfilando su estrategia. España ha dejado de ser negocio y Borja Prado (en la imagen), presidente español de Endesa, sobra. La salida de Prado se llevaba anunciando desde meses atrás, pero Fulvio Conti, el número uno de ENEL, le ha mantenido en el cargo durante el proceso de filialización de ENDESA, que ya no es proceso sino objetivo logrado. No hace falta sacar a Endesa de Bolsa: todos los altos cargos, especialmente de las divisiones de Estrategia y Financiera, que reportan directamente a Roma.

Por otra parte, ENEL también ha tomado su cesión sobre desinversiones, necesarias para que la matriz no se ahogue en una deuda que no puede pagar por sí misma. Deuda que procede, en parte, de la compra de ENDESA.

Por eso, la decisión es vender la joya de la corona, la iberoamericana Enersis, antigua Endesa Chile, a la que se han traspasado muchos activos desde la matriz española. Pero se venderá por partes y hasta pudiera ser que se acabará vendiendo Endesa en España. El sueño de Conti de convertir a ENEL en la gran empresa del sur de Europa se enfrena ahora a un apalancamiento del que necesita salir con urgencia.

Miriam Prat
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