El presidente del BBVA ha manifestado públicamente lo que todos decían en privado: que la canciller alemana fue la impulsora de las medidas que ha emprendido el Gobierno

 

Francisco González es el banquero menos querido por el PSOE, claro está.

Las palabras que el presidente del BBVA, Francisco González, ha dirigido en el Foro Germano-Español que está teniendo lugar en Berlín, seguro que no han agradado mucho al actual Gobierno. Y eso por dos motivos: porque son ciertas y porque España es un Estado soberano y reconocer una influencia de este calibre no es agradable.

Sin embargo, esto no es nuevo, aunque quizás sí que lo haga público el presidente de  uno de los mayores bancos españoles. Francisco González ha reconocido que en España eran necesarias reformas y que ha sido la "firmeza" del Gobierno de Ángela Merkel la que ha llevado a Zapatero a ponerlas en marcha.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Y seguramente las palabras de uno de los banqueros menos queridos por el PSOE, han escocido. Y lo habrán hecho por dos razones: primera, porque es verdad; segunda, porque está acusando encubiertamente al Ejecutivo de haber cedido en la soberanía del Estado. Según González, "la crisis se veía venir, pero nadie tuvo el coraje político de atacar a ese toro a tiempo", y finalmente, se han tomado "las medidas que había que tomar".

Esperemos que sea así y que como ha manifestado la ministra Salgado este viernes, "por supuesto" Portugal sea el último miembro de la eurozona en recibir ayuda.

Juan María Piñero

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