• La entidad sufre como nadie los bajos tipos de interés: caen los márgenes y el beneficio sólo aumenta un 1%.
  • ¿Efecto contagio Popular? Los créditos bajan un 1,8% y los recursos de clientes, un 4%.
  • La morosidad baja del 9% por primera vez pero sigue siendo muy alta.
  • Y, lo peor, con unas antigüedades considerables que hacen bajar los ratios de cobertura del 60,5% al 53,8%.
Hace mucho tiempo aprendí que en el negocio bancario los directivos han de, primero, tener una idea muy clara de cómo quieren que sea su modelo de negocio. Segundo, convicción para aplicarlo y, tercero, determinación para cambiarlo cuando esté fallando y, cuarto y no menos importante, saber para quién estás gestionando. Como ya comenté en el pasado trimestre, Luis de Guindos estuvo a punto de complicarle la vida con su obsesión de fusionar Bankia con Popular, pero la manita de la JUR lo evitó. Ciñéndonos a la información financiera que ha presentado este lunes la entidad, los resultados han seguido más o menos en la línea de los obtenidos en el tercer trimestre de 2016: 739 millones de euros (M€) que suponen un incremento del 1% sobre los del año anterior. El primer motivo ha sido el importante descenso del margen de intereses en un 10%, esto es, 164M€ menos que en septiembre de 2016. Parece que ha sido bastante complicado mantener las cifras anteriores debido a la situación de tipos de interés y el posible efecto contagio del Popular, ya que la cartera de créditos se ha reducido en un 1,8% y los recursos de clientes en un 4%. 'Daños colaterales'. Las ventas de carteras de renta fija en previsión de la evolución de los tipos de mercado, ( 130M€ respecto a 2016) y el crecimiento en 25M€ de las comisiones netas, que tampoco han podido mantener el crecimiento de los trimestres anteriores, han permitido que el margen bruto de 2.398M€ haya sido inferior al del 2016 en solo un 2,5%. La continuación de la política de contención de gastos ha dejado un margen neto de 1.247M€ (-3,1%). Debido a la política de riesgos, los saldos dudosos se han reducido en 1.104M€, por lo que a la fecha se sitúan en 10.194M€, con un ratio de morosidad que en los últimos doce meses ha pasado del 9,5% al 8,8%, reducción importante mirando de donde se viene, pero que aún se sitúa en cifras muy altas y, lo peor, con unas antigüedades considerables que hacen bajar los ratios de cobertura del 60,5% al 53,8%. Las dotaciones registradas en la cuenta de resultados se han reducido respecto a 2016 en 29M€. Los activos adjudicados se han reducido en 394M€ y el valor neto contable de los que restan en la contabilidad de la entidad asciende a 2.082M€ y acumulan deterioros de 1.068M€. Tal y como dije, mi sensibilidad, después del caso del Popular, por los ratios de solvencia y liquidez iba a ser grande, pero en el caso de Bankia, con un ratio de capital total del 18,75% (16,03% a diciembre de 2016), no parece preocupante a pesar de que es un poco tramposa pues ha coincidido con el periodo de fusión con BMN y la entidad ha realizado una emisión de títulos subordinados por 1.250M€. El ratio créditos/depósitos que en diciembre se encontraba en el 97,2%, se ha visto ligeramente aumentado hasta el 100,1%. Aun así continúa siendo uno de los más bajos de la banca española. La entidad mantiene sus ratings de calificación exterior, pues hasta el momento continúa enviando señales al mercado de su solvencia. A la vista de cómo se encuentra Bankia en estos momentos, mi opinión es que debería continuar en esta senda, sin prisas excesivas para la salida a bolsa de la participación estatal. Las aguas se encuentran muy revueltas y repletas de tiburones especialistas en especulación bajista y, total, no nos va a venir de aquí esperar un tiempo más y salir sobre seguro y no tirar por la borda todo este esfuerzo de los actuales gestores. Rodrigo de Silos [email protected]