• Las costas del Mar Egeo reciben a diario a miles de personas que llegan en barcazas desde la costa de Turquía.
  • Entre ellos hay familias con niños y menores con discapacidad.
  • "Los inmigrantes vienen con chalecos salvavidas que son de muy mala calidad, y se ahogaban a 50 o 100 metros de la costa", describió.
El socorrista argentino Nicolás Migueiz, de 34 años, decidió dejar Barcelona donde vive desde hace 7 años para colaborar con la ONG Proactiva Open Arms que trabaja en la crisis de refugiados que se vive en las costas del Mar Egeo, que reciben a diario a miles de personas que llegan en barcazas desde la costa de Turquía, situada a pocos kilómetros. "A partir de la difusión de las fotos de niños ahogados en el mar, nos propusieron venir a colaborar y aquí estamos", contó Nicolás al programa radial Guetap. Viajó a la isla de Lesbos, en Grecia, para colaborar con las tareas de rescate y fue fotografiado sacando del mar a un nene que iba en un barco que naufragó. "Aquí se normaliza una situación que es tremenda", lamentó, recoge Nuevo Diario. A su vez, reconoció que la tarea que realiza "se vuelve cada vez más complicada" por las condiciones climáticas. "Cuando llegamos acá vimos que cuando arribaba la barca se complicaba el desembarco porque las autoridades no se metían a acercarlas. Los inmigrantes vienen con chalecos salvavidas que son de muy mala calidad, y se ahogaban a 50 o 100 metros de la costa", describió. El joven, oriundo de la localidad bonaerense de Pilar, habló de la foto en la que se le ve con un niño en brazos saliendo del agua y aseguró que fue un momento "muy gratificante". "Vivimos situaciones muy desesperantes aquí", remarcó. "Hemos sacado del agua gente mayor, con sillas de ruedas y en muletas. Hace unos días vivimos un naufragio entre aguas turcas y griegas. Intentamos rescatar a la mayor cantidad de gente posible, pero no pudimos salvar a todos", finalizó. De hecho, los refugiados desembarcan continuamente en la isla griega de Lesbos, una de las más afectadas por la llegada diaria de embarcaciones, y entre ellos hay familias con niños y menores con discapacidad. La historia de Nicolás Migueiz es la cara humana de una tragedia que va en aumento, como contamos ayer lunes. Tan solo en el mes de octubre más de 218.000 migrantes y refugiados llegaron a Europa huyendo del salvajismo del Estado Islámico. Con la llegada de octubre ya son más de 744.000 los inmigrantes que se aventuraron en el Mediterráneo este año para tratar de alcanzar Europa. Pero con la incesante llegada de personas, en Europa aumentan la xenofobia, la agresión y la violencia física contra los que logran llegar a los ansiados destinos de Europa del Norte -y en especial Alemania-. Un drama al que Europa responde como puede, aunque a veces con poca generosidad. Como los miembros de la Gran Coalición de Gobierno en Alemania, que ponen pegas a la solidaridad  de Angela Merkel. Por su parte, el Gobierno de Grecia anunció ayer lunes que el próximo miércoles llevará a cabo la primera reubicación de 30 refugiados sirios e iraquíes que dejarán el país para trasladarse a Luxemburgo, informa Efe. José Ángel Gutiérrez [email protected]