• La virreina de Cataluña y su edecán.
  • Soraya: por el Procés hacia la Presidencia.
  • Soraya aprovecha su 'éxito' en Cataluña para lanzar una nueva puja y sustituir a Rajoy.
  • Lo cierto es que la bolsa sí ha respondido a la intervención del autogobierno catalán.
  • Mientras, el movimiento separatista apoya a Junqueras y censura el 'exilio' de Puigdemont.
  • Lo consideran un acto de cobardía para no hacer frente a sus responsabilidades penales.
  • Ahora bien, resultaría arriesgado pensar que esto ha terminado.
En principio todo le va bien a Rajoy. La resistencia inicial a la ampliación del artículo 155 ha sido inferior a la esperada. El sucesor de los mozos ha venido a recibir órdenes del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. TV3 se muestra expectante sólo en eso, los consejeros de la  Generalitat, salvo el numerito de Josep Rull, inmortalizando su reto al gobierno con una foto del despacho del que huyó despavorido, o el hecho de que ERC ya haya aceptado el guante para acudir a las elecciones del 21 de diciembre… lo cierto es que Rajoy parece haber triunfado. La Bolsa, en especial, ha respondido y eso para don Mariano resulta más que suficiente. Al menos en principio pero el partido no ha hecho más que comenzar. Ahora bien, la número dos del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, a quien su edecán, María González Pico, más conocida como la Caracoles (en la imagen, junto a Soraya), la conspiradora mediática más popular de todo Madrid, no desaprovecha una  oportunidad para que su jefa dé el salto a la Presidencia, lo que les ha valido a ambas la enemiga de todo el PP. La verdad es que la gestión de la crisis catalana por parte de Soraya no ha podido ser más lamentable: se ha ido al enfrentamiento directo (por favor, no decir 'choque de trenes') sin que a Soraya se le haya ocurrido ninguna idea por evitarlo. Pero si la aplicación del 155 choca con el sabotaje separatista, no será Soraya quien quede desairada: será el propio Mariano Rajoy. Ese es el juego. Mientras, en la otra trinchera, las aguas tampoco bajan calmas. De entrada, la Cup y ERC ya han decidido que sí se presentarán a los comicios. Pero del PDCAT nada se sabe. El excéntrico Puigdemont se ha ido a Bélgica, no se sabe si para pedir asilo en uno de los más de decadentes países de Europa o si para dar un garbeo internacional, que anda muy necesitado de apoyos. Pero en el separatismo ha sido entendido como una huida, en busca de un asilo que le permita evitar la acusación que a pesa sobre él y que podrían provocarle años de cárcel. Junqueras se queda, Puigdemont se va: Puigdemont huye, Junqueras afronta su responsabilidad. En cualquier caso, esto no ha hecho más que empezar, y la Caracoles le ha preparado a la leguleya Soraya demasiados asaltos a la Presidencia, por ahora sin ningún logro. Y, sobre todo, nadie sabe lo que va a ocurrir en Cataluña. Esa es la cuestión. Eulogio López [email protected]