El verano es para mucho más que untarse cremas, retozar en una toalla y recurrentes paseítos al chiringuito. Las vacaciones de verano son una estupenda ocasión para reciclar nuestro interior, abrir horizontes de vida y sobre todo predisponer nuestra alma a Dios y a los demás. Sí, reconozco que es casi una recomendación vintage, pero, además de que está de moda lo vintage, no deja de ser verdad porque el ser humano somos lo que somos a pesar de nosotros mismos.

Y para esto lo mejor es un libro que os da un todo en uno, si lo queremos enfocar como una oferta irresistiblemente poderosa para nuestra mentalidad posmoderna y consumista. Los libros tienen ese poder, que nada como ellos son capaces de otorgarnos y quisiera dedicar este espacio para recomendar libros muy veraniegos, la mayoría serán novelas, pero no solo, porque hay libros de historia y filosofía que pueden cumplir de sobra con las mismas expectativas. Y por esto ahí van mis recomendaciones de verano.

Novela

Mi primera propuesta es para Tres meses (Sekotia) de Tomás Trigo. El protagonista, Miguel, afronta uno de los retos más importantes del ser humano: el sentido de la vida, del sufrimiento y la muerte. La novela corresponde a la nueva narrativa existencialista que no enfoca la vida de dentro a fuera, ya que el indiferentismo hegemónico no permite que esto suceda así. Ahora esperamos a ver qué hay fuera de cada uno de nosotros y hasta qué punto nos afecta para pensar en ello. Esto sucede con la dura historia de nuestro protagonista en Tres meses. La novela describe cómo es el camino de un joven que se enfrenta a su propia muerte desde que le anuncian que su vida está en tiempo de descuento. Una historia en la que la luz de la fe, la alegría de la esperanza y la fuerza de la amistad sincera demuestran su poder salvador.

Otra historia también en esta línea es El curandero de Tadeusz Dołęga-Mostowicz, que nos lleva a una situación similar. Las circunstancias cambiantes de un hombre pueden hacer que descubra valores internos que jamás hubiera descubierto sin esas nuevas situaciones, normalmente dolorosas.

Una novela clásica es Fabiola (Homo Legens) de Nicholas P. Wiseman, un inglés muy poco inglés, que le convierte en una extraña pluma dentro de los escritores británicos, quizá liberado de los costumbrismos de su tierra y ciertos puritanismos políticamente correctos de su época. Fabiola cuenta la historia de los cristianos de la historia inicial de estos y hace un acercamiento válido a las catacumbas, de cuando asistían escondidos del mundo que les hostigaba y perseguía. Ayer, como en muchos lugares de hoy, los cristianos vivían a la luz de la fe en la oscuridad de la sociedad intransigente. Posiblemente la lectura de esta historia nos haga ver con más claridad el qué debemos hacer desde la posición de cada uno como ciudadanos cristianos.

Historia

Daría el primer paso con Julia Domna (Almuzara) escrito por Francesca Ghedini, esta italiana académica y arqueóloga nos trae la biografía de una de las mujeres más influyentes de la historia de Roma en el segundo siglo de nuestra era. Se trata de la vida de una mujer que se inicia en la adolescencia y que durante más de 50 años terminaría siendo una auténtica superviviente. Una mujer que exacerbaría a las feministas de salón de hoy y que utilizarían anacrónicamente como un ejemplo de heteropatriarcado, que sin embargo para la protagonista no supuso más que a lo que cualquier mujer de su época, excepto porque llegará a ser una mujer de un poder enorme desde el Imperio romano, en la política de alcoba y pautas familiares.

Lutero, Calvino y Trento (Sekotia) es una obra original en el concepto de ensayos históricos, donde los autores, Fernando Díaz Villanueva y Alberto Garín, dan una lección de historia práctica. Un diálogo entre ambos explica, desde sus diferentes puntos de vista, el proceso que supuso para los siglos del conflicto esta evolución, que marcó un camino que todavía hoy se sigue recorriendo, ya no solo en Europa con toda la Historia de las guerras de religión -que explica muy bien María Lara-, sino en todo mundo.

El fin de un mundo: Los últimos días del Imperio ruso (Letras inquietas) de Sergio Fernández Riquelme es un librito de apenas 100 páginas que cuenta de forma entretenida el fin de uno de los grandes imperios de la humanidad: el ruso. La caída del zar Nicolás II, después de un desastroso gobierno, supuso la primera revolución comunista que, como todos sabemos, dio paso a una revolución de sangre, crimen y dictadura que duró decenas de años.

Ensayo

Dadas las fechas en las que este artículo ve la luz, propondré ensayos suaves que eviten subir más la temperatura. Y un estudio sosegado es este de Libertad religiosa (Rialp) de Timothy Snah, donde recoge las conclusiones de varios expertos judíos, cristianos y musulmanes, ante el incremento de los fundamentalismos de todo tipo, poniendo en peligro precisamente esta libertad. Sin embargo, una de las partes más llamativas es mostrar que el ataque que se lleva a cabo que no solo es una persecución abierta y con frecuencia sangrienta, sino que desde los textos académicos y legislativos se hace un agravio directo.

Aunque tiene un tiempo este texto de Román Cendoya rEvolución (Sekotia) me gusta recomendarlo porque cuando entró en distribución todavía no se veía muy bien el significado que tenía y sin embargo hoy debería pasarse mucha gente por sus páginas y descubrir las entrañas antropológicas de siglo XXI. No todo lo que dice lo comparto, pero sí en su grandísima mayoría.

Otro gran ensayo muy necesario en estos días de familia a tope es ¿Qué es una familia? (Nuevo inicio) de Fabrice Hadjadj, que, como filósofo, nos pone a pensar. Pero la gracia de este filósofo es que sus ideas generan buenos pensamientos, nos ponen en la senda de comprender qué sucede y por qué. Nos aplica las luces necesarias para poder ver cómo podemos corregir el paso mal dado.