Comenzamos esta crónica semanal sobre cristianos perseguidos en Mozambique, donde la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) denunció un reciente ataque terrorista contra dos aldeas cristianas en el norte de Mozambique, que dejó un saldo de dos muertos y cuatro heridos, recoge Aciprensa.

El ataque, perpetrado el 30 de diciembre de 2022, provocó que muchos aldeanos huyeran en busca de refugio.

El ataque fue reivindicado por una rama local del grupo terrorista Estado Islámico. Durante cinco años esta organización criminal ha realizado levantamientos armados en varias regiones del país.

Según ACN, los terroristas publicaron en redes sociales las fotos de las viviendas incendiadas en la aldea de Namade, en la provincia de Cabo Delgado.

“Atacaron y quemaron casas y hubo una lucha contra los lugareños armados”, confirmó el Hermano Boaventura, misionero local del Instituto de la Fraternidad de los Pobres de Jesús.

Refiriéndose a las fuerzas armadas aldeanas, ACN aclaró que estas están “compuestas de todo tipo de personas”. “Pueden ser católicas o no, cristianas o no, practicantes o no”, añadió.

La insurgencia en el norte de Mozambique comenzó en octubre de 2017, con ataques en la provincia de Cabo Delgado por parte de lo que resultó ser una milicia extremista musulmana, ahora vinculada al Estado Islámico.

Está claro que subyace el propósito de suprimir la sociedad actual, que es una sociedad multirreligiosa, de diálogo y convivencia

En Burkina Faso, el sacerdote católico Jacques Yaro Zerbo fue asesinado el pasado lunes 2 de enero por hombres armados no identificados.

sacerdote

Según un comunicado enviado a la Agencia Fides, firmado por Mons. Prosper Bonaventure KY, obispo de Dédougou, el sacerdote de 67 años fue asesinado en la localidad de Soro, en la región de Boucle du Mouhoun.

La región de Boucle du Mouhoun (noroeste) es una de las más afectadas por el terrorismo en Burkina Faso. En esta región, al menos 28 civiles murieron en la noche del viernes 30 de diciembre al sábado 31 de diciembre en "represalia" tras un atentado "terrorista" en la ciudad de Nouna, capital de la provincia de Kossi.

En este contexto, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha entrevistado a Mons. Laurent Dabiré, presidente de la Conferencia Episcopal de Burkina-Níger y obispo de la diócesis de Dori, recoge Infocatólica.

Mons. Laurent Dabiré, presidente de la Conferencia Episcopal de Burkina Níger y obispo de la diócesis de Dori

Asegura que el 50% del territorio está ahora ocupado por terroristas, “algunos grupos no declaran explícitamente sus intenciones, pero los hay que sólo con su nombre ya revelan sus objetivos, como el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), cuya intención manifiesta es extender el islam por todo el país, incluso mediante el terrorismo. Está claro que subyace el propósito de suprimir la sociedad actual, que es una sociedad multirreligiosa, de diálogo y convivencia. Los terroristas quieren erradicar esta sociedad y a todos los que no profesen el mismo islam que ellos, incluidos musulmanes. Así que el terrorismo se dirige ahora contra todos”.

Respecto a las consecuencias de este terrorismo para la Iglesia, el obispo señala que “en estos últimos siete años han sido terribles. En lo que respecta a la pastoral, ya no podemos desplegarnos como antes. Nuestro ámbito ha quedado muy reducido, pues los terroristas ocupan dos tercios del territorio del Sahel. Prácticamente sólo nos quedan las capitales de provincia. La diócesis de Dori tiene seis parroquias, ya se han cerrado tres y estuve a punto de cerrar otra este verano. Otra está bajo bloqueo. En algunos lugares carecen de alimentos y la comunicación está cortada; allí sólo hemos logrado enviar algunos mensajes gracias a algunas ONG de la ONU que tienen los medios para ello”. Y añadió que “cuando una zona se vuelve peligrosa por la aproximación de los terroristas, a menudo son los propios fieles los que piden desplazar a sus sacerdotes a un lugar seguro porque saben que están más expuestos al peligro”.

Los episodios de secuestro y asesinato de sacerdotes por parte de diversos grupos de bandidos en el norte y el sur de Nigeria son, en su mayoría, secuestros con fines de extorsión

La situación para los cristianos tampoco es buena en Nigeria, donde los secuestros masivos cometidos por grupos armados bien organizados son cada vez más frecuentes. Los criminales suelen ser pastores fulani y yihadistas y las víctimas en su mayor parte son cristianos, recoge Infocatólica de Fides.

Bandidos, grupos armados de pastores fulani y yihadistas utilizan los bosques de distintas zonas de Nigeria como bastiones desde los que realizar incursiones y como refugios seguros para retener a rehenes que son liberados a cambio de un rescate. Entre las personas que siguen retenidas hay al menos 53 fieles cristianos que fueron secuestrados en Navidad en la aldea de Angwan Aku, en el estado septentrional de Kaduna. La aldea fue atacada por pastores fulani que mataron a una persona y secuestraron al menos a 53 personas.

En declaraciones a Fides, Mons. Luka Sylvester Gopep, Obispo Auxiliar de Minna, en Nigeria, ha señalado: “Los secuestros de sacerdotes en Nigeria van en aumento, y tienen diferentes motivaciones”. "El secuestro y, en algunos casos, asesinato de sacerdotes y religiosos por parte de diversos grupos delictivos ha creado una situación de gran precariedad en Nigeria. El porcentaje ha ido aumentando desde el año pasado. Por ejemplo, en 2022 se registraron en el país más de 20 episodios de secuestro y asesinato de sacerdotes. Esto es alarmante y exige una actuación urgente por parte del gobierno federal y de cada uno de los gobiernos estatales.

Estos ataques contra sacerdotes y religiosos han sido perpetrados por distintos grupos y por diferentes motivos. Por un lado, los atentados de los grupos ISWAP/Boko Haram forman parte de su agenda para imponer el islam y la sharia a todas las comunidades de Nigeria. Por otra parte, los atentados sirven para alejar a los cristianos de la Iglesia y obligarles a abandonar la práctica de su fe”.

Mons. Luka Sylvester Gopep añade: “Los episodios de secuestro y asesinato de sacerdotes por parte de diversos grupos de bandidos en el norte y el sur de Nigeria son, en su mayoría, secuestros con fines de extorsión. Sabemos que numerosos grupos de bandidos del norte de Nigeria secuestran a cristianos, musulmanes y religiosos tradicionales africanos. La búsqueda de dinero es la base de la mayoría de las actividades de estos grupos delictivos”.