
Cuando cunde la impunidad no conviene rasgarse las vestiduras... por nada ni por nadie.
Jupol (Sindicato de Policía Nacional) y el Sindicato Unificado de Policía (SUP) se han enfadado mucho porque el auto del juez Juan Carlos Peinado, además de retirarle el pasaporte a Begoña Gómez -quizás el punto más flojo de su excelente auto- asegura que la Policía Nacional podría ayudar a fugarse a la esposa del presidente del Gobierno.
Antes de nada, creo que las cautelares son exageradas y creo que la advertencia sobre la Policía Nacional sobraba... y ambos matices siempre desde la consideración de que el fusilado juez Pintado ha hecho una buena tarea de instrucción en el caso de Begoña Gómez. Una tarea muy valiente, fruto de la soledad de un juzgador que se ha enfrentado a un poderoso equipo de abogados, dirigido por un ex ministro y con la Fiscalía y la abogacía del Estado a su servicio, contra el juez instructor.
Pero, sobre todo, recordemos el caso Puigdemont. A ver, muchacho, el archivo: ¿qué ocurrió con Puchi? Pues ocurrió que con la presunta connivencia -observen lo fino que me he vuelto, presunta- de los 'Mossos' de Escuadra, el estadista que huyó al extranjero en el maletero de un coche, o así, se presentó en una plaza pública de Barcelona, soltó sus habituales chorradas y regresó a donde la batalla napoleónica para seguir incordiando a la España que odia.
Y miren por dónde, además de ser un acto público, los mossos ni se enteraron. Pero que nadie les acuse connivencia, noooooooo.
Y si los 'mossos' ayudaron -presuntamente- a Puigdemont, ¿nos escandalizamos ahora porque el juez Pintado, que ha sido perseguido con saña por el Gobierno Sánchez, diga que le retira al pasaporte, entre otras cosas porque no se fía de que la Policía Nacional no le ayude a fugarse?
Diré más: Marlaska, el ministro del Interior más caradura de toda la democracia, el mal bicho que lleva ocho años como ministro del Interior, uno de nuestros peores ciudadanos, sin duda el más mentiroso de todos ellos, se ha hecho con el control de la Policía Nacional y no lo ha conseguido, a pesar de su repugnante represión, con la Guardia Civil. Policía Nacional, victoria al 100 por 100; Guardia Civil victoria sólo al 50%.
Así que, de acuerdo, Pintado debió ser mas prudente, pero ojo, no menos sincero. En un país normal, con un gobierno normal, sus sospechas resultarían extemporáneas. En la España irrespirable de Sánchez, no.









