El bochorno ha sido mayúsculo. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, hace todos los días algo parecido a un programa que se llama Las Mañaneras, donde debate con la prensa mexicana de los temas que afectan al país, tanto nacionales como internacionales. Pese a que Sheinbaum no está acudiendo a los partidos del Mundial, porque ella es feminista e indigenista, está siguiendo los encuentros. Por tanto, ha decidido preguntar a la prensa de su país si en la final van con España o con Argentina. Claudia esperaba que se unieran a Argentina, ¿cómo no? El país es amigo y vecino, pese a su pérfido Milei, mientras España es ese horrible país que les robó la cultura, la lengua, los sometió, y muchas cosas más horribles por las que, según doña Claudia, tenemos que pedir perdón. 

Pero para sorpresa, asombro y bochorno, la respuesta de la prensa mexicana ha sido casi unánime: "España, España". "A ver, ¿quién le va a España?", ha añadido después. "¿Quién le va a Argentina? La mayoría a España". La cara es un poema: 

 

El momento no puede sino recordarnos a ese otro clip que se hizo viral al comienzo del mundial, en el que un periodista preguntaba y se asombraba de que tantos mexicanos portaran la camiseta de España, hasta que uno contestó sin pensarlo dos veces: "Porque España inventó este continente".

Y es que pese a que Sheinbaum y el vengativo Lula han resucitado la teología de la liberación en Hispanoamérica, se van quedando cada vez más solos en su intento, como ya reconoció el preso Maduro, de teñir de rojo Hispanomérica. 

Las victorias de Ecuador (Daniel Noboa), Bolivia (Rodrigo Paz), Honduras (Nasry Asfura), Chile (José Antonio Kast), Costa Rica (Laura Fernández), Perú (Keiko Fujimori) y Colombia (Abelardo de la Espriella), sumando Argentina (Javier Milei), El Salvador (Nayib Armando Bukele) y la sombra de la Administración estadounidense de Trump, dejan a Sheinbaum, Lula y el dictador nicaragüense Daniel Ortega solos. Pero ojo, no crean que se van a quedar de brazos cruzados. Insistimos, el marxismo ha resucitado en Iberoamérica, mientras la teología de la liberación le otorga el pedigrí ético de la defensa de los pobres.

Y no se circunscribe a esos tres países sino que se extiende por todo el subcontinente, donde no acepta otro triunfo electoral que no sea el suyo. Así, ese marxismo-indigenista, liberador, ha decidido impugnar las elecciones en EcuadorChile o Bolivia, mientras espera que Javier Milei sea expulsado por los peronistas que han salido a la calle pidiendo que vuelva la política económica para vagos, la de la subvención pública, que los Kirchner elevaron al nivel de arte… ruinoso para Argentina.

A lo que sumamos el respaldo del venenoso Foro de Sao Paulo, ese laboratorio ideológico de la izquierda. Hace tiempo ya referimos en Hispanidad su plan para Hispanoamérica: extender el comunismo, el aborto y la ideología de género. El Foro de Sao Paulo es una organización de partidos de izquierda nacida en 1990, impulsada por Lula da Silva y Fidel Castro, tras el fin del comunismo en Europa, debido a la caída del Muro de Berlín y al fracaso de la URSS.

En julio de 2019, surgió su sucesor, pero en la práctica actuán de la mano: el Grupo de Puebla, un think tank que agrupa a representantes de la izquierda populista y radical y de la llamada ‘izquierda progresista’, y que cuenta, como no, con representantes españoles

Foro de Sao Paulo está llamado a extender los postulados del Nuevo Orden Mundial (NOM) y a ser el brazo ejecutor de la Agenda Globalista en Iberoamérica, del que tiene que salir el argumentario de la izquierda de nuestro siglo. El NOM necesita de líderes progresistas para consumar su propósito de multilateralidad, de gobierno global, tiránico y anticristiano. El asunto es grave y se extiende por toda Iberoamérica: tras la teología de la liberación, llega a Hispanoamérica el marxismo de género e indigenista... que parece peor. Se trata, además, de un marxismo indigenista que patalea contra la madre patria, a la que define como genocida. Y sobra decir que el principal enimigo de este nuevo marxismo es el mismo: la Iglesia. Y es que solo el catolicismo podría hacer frente a los postulados del NOM, ¿y dónde están la mayoría de católicos? De ahí que la obsesión del NOM sea conquistar Hispanoamérica y teñirla de rojo. Por ahora parece que pierden por las últimas elecciones, pero no se rendirán, ahora son solo tres países los que gobierna el progresismo pro-Nuevo Orden Mundial, pero hace no mucho eran 13 los territorios teñidos de rojo. 

Al final, se demuestra que la clave de Hispanoamérica sigue siendo Cristo. España evangelizó aquel continente y por tanto, creó aquel continente, Estados Unidos incluido. Si le quitas la base y sustituyes a Cristo por el marxismo indigenista, entonces estás muerto.