
Llegó el gran día. La pelota comenzó a girar, dando comienzo al Mundial más largo de la historia (39 días), con más equipos (48) y más partidos (104). Para entendernos, es el Mundial que refleja el fútbol moderno y la vida moderna: exprimir a la gallina de los huevos de oro. Lo vemos en todas las competiciones del deporte nacional e internacional, por ahora les funciona a los propietarios de clubes que han convertido el balompié en un auténtico negocio con avaricia desmedida. Pero ojo, porque por querer obtener todo el beneficio de una sola vez, se puede destruir la fuente que le genera la riqueza.
Dejando a un lado esta avaricia futbolera, este Mundial va camino de convertirse en el más ridículo de la historia. Está organizado por los tres países de Norteamérica, pero arrancó en el Estadio Azteca de Ciudad de México. Así se convirtió en el escenario perfecto para celebrar una ceremonia ridículamente reivindicativa de la cultura indígena, ya saben, frente al imperialismo histórico de España y al imperialismo moderno estadounidense-trumpista.
¡El primer día del mundial 2026 es historial! Muchas emociones, ambiente festivo y celebración al rededor de el primer partido en México. pic.twitter.com/pIkggLqoN4
— Copa Mundial 2026 (@CMundial2026) June 12, 2026
Y no deja de ser curioso, cuando en Ciudad de México se fundó la Real Club España en 1912, que se convirtió en uno de los equipos más dominantes e importantes en los inicios del balompié mexicano. Igual que el Asturias, que se convirtió en el primer campeón del fútbol mexicano, pero se ve que, una vez más, el relato indigenista pesa más que la historia.
Pero dejando esto aparcado por un momento, porque por desgracia nos espera un Mundial donde nos tocará hablar una y otra vez de ello, sin duda, lo más ridículo de la inauguración fue una ausencia: la de la presidenta Claudia Sheinbaum, la primera ocasión en que la máxima autoridad de un país causa baja.
Su entrada se la regaló a una joven indígena de 21 años, Yolett Cervantes, que se sentó en la silla de Claudia en el palco de autoridades. Para recoger la entrada fue en falda tradicional de su zona y descalza y agradeció el gesto a la presidenta, que había organizado un concurso para regalar su boleto. ¿El motivo de Sheinbaum para no acudir ni a este ni a ningún partido del Mundial?
Pues fíjense ustedes que en esta ocasión no es por una cuestión indigenista, sino feminista, porque Sheinbaum le da a todas las causas: "Durante muchos años se nos cerraron las puertas para ser árbitras, jugadoras o comentaristas. Hoy queremos abrirlas para que las mujeres puedan ejercer sus derechos, elegir su futuro y tener todas las oportunidades para lograrlo". Por ello, abrió un concurso para dar su entrada a una mujer, pero como la presidenta no da puntada sin hilo, la entrada la ganó una mujer indígena, 2x1 para reivindicar causas.
Este es el motivo oficial, pero quizás la marxista indigenista presidenta de México no quería exponerse a sufrir abucheos o boicot, que era lo que se rumoreaba que sucedería en cuanto pusiera un pie en el estadio. En cualquier caso, el Mundial 2026 ha comenzado, Sheinbaum no irá a ningún partido, pero nos quedan días, partidos y momentos para rato.









