Gran artículo el publicado por el ex ministro Jorge Fernández, en La Razón, edición del miércoles 8, en torno a la "ley de tataranietos”. Es decir, de esa disposición de la nefasta Ley de Memoria Democrática de 2022, a su vez continuación de la tal ley de Memoria Histórica de Zapatero, en 2007.

Fernández establece un continuo ZP-Sánchez, que rompe con el intento de concordia, que presidió la transición española: José Luis y Pedro han conseguido que la concordia entre españoles se convierta en venganza entre españoles, sobre todo con una izquierda que, a toda costa, pretende ganar la guerra que perdió en 1939. Lo dicho, pura venganza y cuatro generaciones después. Da un poquito de asco. 

No sólo eso. ZP y Sánchez han hecho que la concordia se convierta en venganza de la izquierda contra la derecha pero también del progresismo contra el catolicismo. No se engañen; todos estos ataques de la ley de Memoria Democrática, no sólo tienen como objetivo dañar a la derecha -la derecha de 2026 tiene poco que ver con la de 1931, cuando empezó la violencia en España- sino descristianizar España, acabar con todo lo que huela a católico.

Y esto es aún más importante que el hecho de que Sánchez pretenda ganar unas elecciones que en principio tiene perdidas: recuperar la reconciliación entre españoles. 

Por cierto, el hecho de que el ministro de la memoria democrática, sea el masoncete Ángel Víctor Torres, no es una coincidencia. Recuerden las palabras del catedrático de Historia y colaborador de Hispanidad, Javier Paredes: la matanza de católicos durante la II República y la Guerra Civil fue perpetrada por anarquistas, socialistas y comunistas -sí, socialistas del PSOE- pero bajo la inspiración y hasta el mandato de la masonería, que controlaba los gobiernos de la II República.  

Sí, la prioridad es derogar esta burrada de la Ley de Memoria Democrática y recuperar la concordia de los años de la Transición.