Esta semana, la Administración Trump-Vance ha recibido una de cal y otra de arena.

Por un lado, la más alta instancia judicial en el país, ha concedido una gran victoria al trumpismo al avalar las leyes estatales que prohíben a los atletas transgénero participar en equipos femeninos de competiciones escolares y universitariasm tal y como contamos en Hispanidad. Así, por una mayoría de seis a tres, los cinco integrantes del ala conservadora de la corte a la que se ha unido el presidente del tribunal, John Roberts, cuyo voto siempre resulta imprevisible, dictaminaron que los estados de Idaho y Virginia Occidental no violaban la Cláusula de Igual Protección de la Constitución al utilizar el sexo asignado al nacer como requisito para integrar equipos deportivos femeninos. Las tres magistradas progresistas, Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson votaron en contra, demostraron que el flanco progresista es mucho más rocoso que el conservador, donde sus integrantes no siempre emiten fallo a favor de los conservadores, como seguidamente veremos.

Sin embargo, no todo han sido alegrías para el trumpismo, el Alto Tribunal ha propinado un duro golpe al anular la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que pretendía poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento. El fallo ha sido redactado por el presidente Roberts, estimando la pretensión de los actores de que la orden de Trump es incompatible con la Enmienda 14 de la Constitución, la cual otorga la ciudadanía a toda persona “nacida... en los Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción”.

La decisión ha sido adoptada por una mayoría de cinco a cuatro, dado que a las tres jueces progresistas, se ha unido Roberts y la conservadora Amy Coney Barrett, que aún habiendo sido designada por el republicano en 2020, no es la primera vez que quiebra la unidad del flanco conservador. Los restantes cuatro magistrados conservadores han votado en contra, a saber, Clarence Thomas (que sirve desde 1991 en el Alto Tribunal, y que si permanece dos años más en el cargo se convertirá en el magistrado que más tiempo ha formado parte de la corte Suprema en toda la historia de EEUU), Brett Kavanaugh, Neil Gorsuch y Samuel Alito. Este último, en su opinión disidente, ha calificado el fallo como “un grave error” en “una de las decisiones más importantes en la historia del Tribunal”.

Lo ocurrido esta semana demuestra, una vez más, que frente a las afirmaciones de la progresía mediática de que el Tribunal Supremo es un bloque trumpista que nunca discrepa del presidente, lo cierto es que suelen ser integrantes del ala conservadora los que discrepan de las posiciones que defienden los republicanos, y por el contrario apenas hay precedentes de los integrantes del ala progresista cuestionando la posición que defiende los demócratas.