Quizás alguien se extrañe del cambio temático que supone este artículo con respecto a la trayectoria recorrida en todos los anteriores. Pero es que considero que, para dar esa necesaria batalla espiritual, moral, cultural y social, en la que vengo incidiendo de diversas maneras y desde distintas perspectivas, es imprescindible que haya, aunque sea imperfecto, un sistema de libertades que respete los derechos humanos. Y este iría desapareciendo a pasos agigantados si Pedro Sánchez consigue, con todas las trampas y pactos que lo posibiliten, mantenerse en el Poder.

Ya sé que ustedes pensarán que es una alerta exagerada, pues, según muchos analistas y tertulianos, es cuestión de unos meses que el Presidente sea imputado como “number one” de la trama de corrupción mafiosa que está siendo investigada, y que, antes o después, se verá obligado a convocar unas elecciones que, según los sondeos, perdería con total seguridad. 

 

¡Qué ilusos! Olvidan que la justicia es lenta y, aunque haya cientos de indicios, estos tienen que probarse fehacientemente; que el “caso Zapatero” y el “caso cloacas del PSOE” son mil veces más complejos y difíciles de dilucidar que el “caso mascarillas” o los que afectan al hermano y a la mujer del Presidente; que para que éste sea imputado es necesario pedir un suplicatorio al Congreso, cuya Señora Presidenta puede guardarlo en un cajón durante seis meses, transcurridos los cuales, dejará de causar efecto; que, en fin, el PSOE lleva varios años ejecutando un plan para manipular las elecciones que incluye la del voto por correo, la de los españoles residentes en el extranjero (que siempre votan mayoritariamente al PSOE) y, sobre todo, la de los “nacionalizados express” y sin garantías de verdad por la infame y falaz “ley de nietos”, extendida por la trampa ilegal de la hermana del ministro Puente a los tataranietos y, a la postre, a todo aquel que manifieste tener un ancestro español, aunque sea del siglo XIX.

Fijándonos solo en este último punto, a día de hoy, con datos sólo de Argentina, pues los de Cuba son más dudosos y los de otros países se desconocen aún, hay ya más de un millón de solicitudes, de las cuales se llevan tramitadas cerca de seiscientas mil. Cuando los solicitantes están esperando en la cola, en algunos consulados y embajadas se pueden distraer contemplando un cuadro bien grande colgado en la pared, con la imagen sonriente y atractiva de Pedro Sánchez

Entretanto, el Gobierno español ha comprado una maquinaria ultramoderna para “agilizar” la producción de pasaportes, hasta cincuenta por minuto. Y ya hay un plan diseñado para que la distribución de estos votos, teniendo en cuenta las peculiaridades del reparto de escaños por provincias de la ley electoral, tenga la máxima incidencia favorable para el partido organizador de este “pucherazo anunciado”.

Y estos millones que pueden votar en las próximas elecciones desde sus respectivos países no están contemplados por los sondeos electorales que se han publicado esta semana y, previsiblemente, tampoco en los de las siguientes, por lo que, aunque sin pretenderlo, están creando en la opinión pública unas expectativas irreales, hasta el punto de que ya muchos españoles dan por hecho un futuro Gobierno PP-Vox.

El PSOE lleva varios años ejecutando un plan para manipular las elecciones que incluye la del voto por correo, la de los españoles residentes en el extranjero (que siempre votan mayoritariamente al PSOE) y, sobre todo, la de los “nacionalizados express” y sin garantías de verdad por la infame y falaz “ley de nietos”

Ciertamente, hay algunos medios y destacados periodistas independientes que están informando y alertando sobre este tremendo panorama. Pero la mayoría lo está silenciando y otros, no pudiéndolo ocultar, le restan importancia. Como siempre hece, el principal partido de la Oposición se limita a unas declaraciones esporádicas, sin hacer nada realmente. Es más, cuando hace bien poco Vox planteó un proyecto para garantizar la fiabilidad del voto por correo, el PP se negó a secundarla, alegando que el sistema electoral español era modélico y no se podía dudar de él. 

Pero no es el momento de intentar analizar ahora la incomprensible y errática política pepera en tantas cosas, sino la de hacer una llamada a la necesidad, importancia y urgencia de intentar parar este “pucherazo anunciado”.

Y esa tarea es de todos los que creemos en la libertad, en la justicia y en los derechos de las personas, y pensamos que el menos malo de los sistemas para garantizarlos es la democracia que, aunque actualmente esté parcialmente corrompida por la acción del partido gobernante y las omisiones del otro, solo podría comenzar a regenerarse si se hace frente con urgencia y contundencia al plan maquiavélico que hemos descrito sucintamente más arriba.

Y es una tarea de todos: jueces, otros juristas, políticos, periodistas de investigación, analistas, tertulianos sensatos, asociaciones de la Sociedad Civil emergente, “intelectuales”… Cada uno verá lo que puede hacer y cómo hacerlo, porque el plan de Sánchez y sus socios, si consiguen sostenerse en el Poder a través de ese “pucherazo anunciado”, es conquistar los poderes independientes que aún se le resisten (la Justicia y el Periodismo independientes); partir España en varios trozos, enfrentando aún más a los españoles entre sí; puede que hacer con lo que quede de ella una dictadura satélite de la China comunista en lo geopolítico y en parte de la estructuración social, alineado con los otros países comunistas que aún queden en el mundo; y favoreciendo, en estrecha cooperación con Marruecos, la progresiva invasión musulmana de nuestro país. Pues el fin último del “Sanchismo” es la descristianización de España, para lo que cuenta con el respaldo de los dirigentes del Nuevo Orden Mundial.

No hay una mejor estrategia para el ataque y la defensa de la identidad y dignidad de las personas y de las naciones que la oración confiada y constante a Dios nuestro Señor, por la intercesión de Su Santísima Madre y Madre nuestra

Ahora que estamos en pleno Campeonato del Mundo de fútbol, podríamos citar a Mario Zagalo con aquello de que “la mejor defensa es un buen ataque”. Pero eso le valía a la Brasil de entonces. Ahora, como está demostrando la selección española, la victoria comienza en una defensa sólida.

Y no hay una mejor estrategia para el ataque y la defensa de la identidad y dignidad de las personas y de las naciones que la oración confiada y constante a Dios nuestro Señor, por la intercesión de Su Santísima Madre y Madre nuestra. Por lo que, en esa tarea urgente en la que cada uno tiene que hacer todo lo que pueda de la que hemos hablado, debe tener cabida, sí o sí, la oración diaria por España.