Hay que remontarse a unos años atrás, a la feria inmobiliaria The District en Barcelona, una iniciativa dirigida a poner a la Ciudad Condal en el centro de las inversiones internacionales, tras la pérdida de relevancia que ha sufrido la ciudad en estos últimos años.

En la inauguración, un grupo de activistas atacó a varios asistentes, rociándoles con pintura y asaltando los pabellones donde se realizaba el evento, lo que provocó que la apertura tuviera que retrasarse una hora. Ada, en aquel momento alcaldesa, lejos de condenar los hechos, aseguró que "compartía la preocupación porque los fondos buitre se encuentren en Barcelona".

Todo esto cuando Barcelona se convertía en un caos constante desde que ella entró en el Ayuntamiento: a ser líderes en okupación, se suma el incremento de la delincuencia y el aumento del consumo de drogas. La cosa sigue un poco igual con el socialista Collboni al frente, que continuó con la senda de delincuencia y okupación y sumó una derivada: las zonas tensionadas.

Como hemos visto, esta medida impulsada por la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, no funciona. Hace unas semanas se publicaba un nuevo estudio del portal inmobiliario idealista: la oferta de viviendas disponibles para alquiler permanente se volvía a desplomar en casi todos los mercados declarados como zonas tensionadas durante el segundo trimestre del año, hasta un 42%. Es decir, donde se ha usado el tope de precios de Isabel Rodríguez, los precios se han contenido, evidentemente, pero la oferta ha disminuido, agravando aún más la crisis.

Hay mucha demanda y poca oferta, por lo que los precios suben. ¿Solución? Para cualquiera con dos luces, construir y liberalizar suelo. Para Sánchez y su equipo: topar precios, así los precios caen... Hasta ahí, majestuosa línea de pensamiento, pero no contaron que si a un propietario le condenas a impuestos, le pones dificultades, burocracia, lo criminalizas por el hecho de ser propietario y encima le topas el precio, pues terminaría quitando su piso del mercado del alquiler. Y no podemos perder de vista que esos propietarios en un alquiler permanente se arriesgan a tener inquiokupas, a los que el Gobierno también protege.

Esto lo vieron venir muchos, entre ellos, Isabel Díaz Ayuso, que se negó en rotundo a intervenir el mercado madrileño. Y tiene cierta gracia porque The District cambió su sede a Madrid, dejando a un lado Barcelona, donde nació en 2022, y los botes de pintura.

The District llega a Madrid con cifras récord y, sobre todo, con respaldo institucional por lo que, en esta ocasión, los activistas no han ido contra los empresarios como ocurrió en Barcelona bajo la protección de la alcaldesa, sino contra la presidenta madrileña directamente.

El Sindicato de Inquilinas ha sido el artífice del 'boicot'. Quizás le suenen por grandes iniciativas como anunciar en incontables ocasiones huelga de alquileres, en un intento de que los inquilinos dejen de pagar en señal de protesta. Pues bien, el 'boicot' a la Presidenta ha estado a la altura de sus ideas: tirarle panfletos y bombas fétidas a Ayuso. Todo un gesto de madurez de mentes preclaras.