No es el primer ataque a la libertad de expresión y a la prensa, y me temo que no será el último. El Ministerio de Defensa ha adquirido INTELION, una plataforma de inteligencia artificial que se usa para el análisis de la desinformación en el ámbito cognitivo y capaz de monitorizar de forma permanente televisión, radio, prensa escrita y digital, redes sociales y otras fuentes de información pública.
Toda la vida ha existido el clipping de prensa, una recopilación organizada de todas las apariciones en medios de comunicación (prensa escrita, digital, radio, televisión y redes sociales) sobre una marca, empresa, persona o tema. Pero claro, una vez la herramienta que se usaba te daba las noticias o las interacciones era trabajo humano detectar qué se estaba diciendo y cómo lo estaba acogiendo el público.
Esto tenía un riesgo, el ser humano puede ser eficiente, pero también lento. Es decir, el clipping se recopilaba con un decalaje de 24 horas, a lo que añadimos el tiempo que la persona tardaba en revisar la noticia y los impactos. El riesgo reside en que, en una sociedad en la que la información no corre, sino vuela, desde que alguien dijera algo, hasta ver su impacto, pasaban muchas horas, por lo que las polémicas ya estaban servidas antes de poder reaccionar. Con esta nueva herramienta, todo lo hace la máquina, que supuestamente es capaz de detectar narrativas, identificar campañas de desinformación, analizar el tono de los mensajes y medir el sentimiento de la opinión pública. Así da tiempo de sobra de retirar, censurar o apaciguar.
¿Y por qué se invierte ahora en una herramienta así? Pues porque Ceuta es la mayor crisis que ha vivido este Gobierno, y desde La Moncloa necesitan saber qué se está diciendo, dónde, quién lo está diciendo y qué impacto está calando en la sociedad. Obviamente, no es magia, son tus impuestos: 85.570,25 euros para que Pedro sepa quién está criticándole.
Ya lo avisó Albares cuando sucedió la invasión, para una situación de "colapso de la seguridad" y una "amenaza civilizatoria", por las desinformaciones, evidentemente, por lo que explicó que el Parlamento ya se había puesto manos a la obra para el seguimiento de bulos, mentiras y desinformación.
Todo esto ocurre mientras en el Congreso, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, aseguraba que el Gobierno está trabajando en estos momentos para la implementación del Reglamento Europeo de Libertad de Medios de Comunicación (EMFA), es decir, para censurar más a la prensa, en nombre de la prensa.