Rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del martes 15 de septiembre. El ministro masoncete, Ángel Víctor Torres, defiende la chifladura de su jefe de filas, Pedro Sánchez, asegurando que el Gobierno lo está haciendo muy bien en Ceuta convirtiendo la ciudad en un campo de hacinamiento para sus invasores, que siempre conviene instrumentalizar la miseria.

Ahora bien, yo a este tipo es que ni le entiendo. Al perverso se le comprende muy bien, pero a Sánchez, que es algo más que perverso, un hombre al que la egolatría le está llevando a la locura... ya no sé que pensar.

No entiendo que nos venda la invasión de Ceuta como una crisis migratoria, cuando nadie se lo cree. No entiendo que ataque a los ceutíes y defienda a quienes violan a sus mujeres, apuñalan a sus vecinos y humillan a un Ejército al que ordena salir desarmado a las calles.

¿Es que no se da cuenta de que todo eso corre en su contra?

¿Cómo es posible que el Gobierno se dedique a promocionar la okupación y el allanamiento en Ceuta -bueno, y en todo el país-: eso no puede dar votos. Tampoco atenta contra una ideología de izquierdas ni de derechas: atenta no contra una ideología de izquierdas no de derechas: atente contra el sentido común.

Su profeta, Ángel Víctor Torres no sólo miente, dice algo distinto a la verdad. Lo que dice es justo lo contrario a la verdad.

De hecho, filosóficamente, éticamente, vivimos, también en la invasión de Ceuta, en la Blasfemia contra el Espíritu Santo, que no consiste en negar el bien o en hacer el mal, sino, directamente, en llamar bien al mal y mal al bien, verdad a la mentira y mentira a la verdad... y quedarse tan ancho. Lo mismo en el campo político: yo no sólo miento, es que digo justo lo contrario de lo que es: Marruecos es bonísimo y mi compatriota, el Juan Vivas ese, es un malvado.

La escenificación de la rueda de prensa del Consejo de ministros del martes, batió todas las marcas. El profeta masón, señor don Ángel Víctor Torres, respondía a la pregunta del momento: ¿Por qué Sánchez, y Torres, al frente del Mando Único, no expulsan a los invasores marroquíes de Ceuta?

Nadie lo entiende. Porque está expulsión se la aconseja Europa, se la ofrece, presuntamente, Marruecos, lo suplica Ceuta... pero contra todo sentido común, Moncloa insiste en convertir Ceuta en un campo de hacinamiento.

Magnus Brunner, comisario de Interior y Migraciones de la Unión pide a España que expulse a los invasores y no entra en si es legal o ilegal. El propio Marruecos miente, una vez más, pero asegura que está dispuesto a recibirlos... pues dáselos. Lo suplica Ceuta, sitiada por un ejército de miserables, ilegales los unos malnacidos los otros.

El Rey de España, Felipe VI asegura que en tiempos de crisis hay que ser flexibles. En suma, que les expulse y luego ya afrontaremos las demandas judiciales.

Y por cierto, para el futuro deberíamos cambiar la ley de extranjería y rechazar los tratados internacionales que sacralizan el 'interés supremo del menor'.

Ese interés superior debiera consistir en que habite en una familia que le quiera. Y si no le quiere, al menos obligar a sus padres a mantenerles y formarles para el futuro, no a utilizarles en su propio beneficio.

O sea, que los menores no deben ser acogidos en España: deben ser devueltos con sus padres a Marruecos, y debe ser Rabat, no Madrid, quien coordine al acogimiento: es Rabat y no Madrid, quien debe cuidar de los menores marroquíes y quien posee la información sobre dónde están los familiares de cada menor 'abandonado', más bien utilizado por sus familias y por el Gobierno de Rabat, para el que esos menores son balas humanas disparadas contra España

Pues bien, contra todo lo anterior, Moncloa insiste en convertir Ceuta en un campo de hacinamiento. No lo entiende nadie.