Rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en principio, el ministro de Transportes, Óscar Puente, hablaba ante los medios para explicar DORA III, 13.000 millones de euros para transformar la red de aeropuertos españoles en los próximos cinco años, pero siempre es capaz de sorprendernos.

En esta ocasión, el hermano de Sofía Puente ha protagonizado el mayor ataque a la justicia que se ha visto en democracia. Ha 'repartido' para todos: contra los magistrados del Tribunal Supremo, contra la asociación de jueces Francisco de Vitoria por respaldarlos en un comunicado y contra Antonio Narváez.

Narváez es el ponente de la resolución de este miércoles pasado, en la que el Tribunal Supremo decidía suspender cautelarmente el derecho a voto de algunos nacionalizados por la ley de nietos.

Para entendernos, Ceuta está siendo la tumba de Sánchez, nunca han visto que una polémica les salga tan cara. En Moncloa necesitan parar la sangría y han encontrado en el fallo del alto tribunal la bomba de humo perfecta, pero claro, para usarla hace falta bajar al fango, juego sucio, y nadie mejor que Puente. Así, el Gobierno anuncia que el ministro estará en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ponen una excusa, y lo sueltan al ruedo, así no manchan a la portavoz, Elma Saiz.

La pregunta iba dirigida a la portavoz y se centraba en las críticas del Gobierno a la decisión del Supremo y sobre las declaraciones de Óscar López, cuando llamó "lobos solitarios" a algunos jueces. Sin embargo, ha sido Puente quien ha tomado la palabra, "por alusiones".

"Qué opina la asociación de jueces Francisco de Vitoria de que políticos del PP se reúnan en secreto con miembros de la Judicatura y de la Fiscalía españolas, ¿creen que esa es la mejor manera de relacionarse entre los poderes políticos y el poder judicial?", ha comenzado el ministro.

Pero Puente no se ha quedado ahí, sino que ha ido al ataque directo con nombre y apellidos en otra pregunta a la Asociación: "si considera que las palabras de Antonio Narváez, ponente de ese auto de medidas cautelares relacionadas con la ley de nietos, pronunciadas en una de esas reuniones, garantizan la apariencia de imparcialidad que debe observar cualquiera que juzgue una cuestión en nuestro país. Las recuerdo: le dijo al señor Feijóo que quería que llegara al Gobierno antes del último fiasco electoral del señor Feijóo, que quería que el PP derogara las leyes promulgadas por el Gobierno socialista y sembró dudas sobre la empresa Indra en relación con el recuento de votos".

Y más: "Me gustaría saber qué es lo que piensa la asociación Francisco de Vitoria de las palabras de algunos magistrados del Supremo que forman parte de la Junta Electoral y que han calificado de despropósito jurídico el auto del Supremo. Estaría bien que se pronunciaran. Me temo que, si los miembros de la carrera judicial se escudan exclusivamente en las declaraciones que hacemos los políticos, se tapan los ojos y no se dan cuenta de que quien está poniendo en cuestión la propia imparcialidad del poder judicial son algunos jueces creo que cometerán un gran error. La población española de manera mayoritaria no piensa por lo que diga un ministro, sino que tienen ojos y oídos. Esas cosas no nos conduce a pensar que algunas de las decisiones que está tomando la Justicia de este país son imparciales y no quieren inmiscuirse en la política".

A su lado, la portavoz permanecía inmóvil, era conocedora de lo que Puente iba a decir, pero no quería ni gesticular, se ha limitado a añadir: esas voces críticas dentro del Gobierno "constatan lo que todos opinamos, la necesaria imparcialidad". ¿Se refería también a la imparcialidad del ex fiscal general del Estado -y condenado- García Ortiz, o a la del presidente del Constitucional, Conde Pumpido?

El problema de Puente y del Gobierno es que el Supremo ha tumbado, de momento, el intento de pucherazo en las próximas elecciones generales. No olvidemos que Sánchez fue expulsado del PSOE por intentar amañar unas primarias.