
Decíamos ayer que el Vaticano tomaba cartas en el asunto del Valle de los Caídos, ahora que se ha dado cuenta de que la resignificación del Valle que firmó con el Gobierno español es una estafa: Félix Bolaños sólo pretende, como lo ha pretendido Pedro Sánchez desde un comienzo, la profanación de una basílica pontificia y de los cuerpos de los enterrados allí. Primero porque es un cristófobo y segundo porque pretende pasar a la historia - así lo afirmó-, como el vencedor de Francisco Franco… apenas cincuenta años después de la muerte del general sublevado.
El engaño del ministro Bolaños a monseñor Cobo, es sencillo; se trata de una basílica de una sola estancia: se mantiene parte del templo para la eucaristía y se rodea ese espacio de un museo de resignificación, embustero y tirando a blasfemo… y eso por lo que sabemos hasta ahora, que no es todo.
Justo cuando el profanador, que no conoce límites, practica el exhibicionismo sobre dicha profanación.
Pues bien, el Vaticano acepta ahora el recurso de los benedictinos del Valle, que empiezan a comprobar lo que tanto temían: es decir, lo que significa el acuerdo con el Vaticano que se firmó, confiando en la gestión del arzobispo de Madrid, José Cobo.










