Ya hemos dicho en Hispanidad que, en el centésimo vigésimo quinto aniversario de Iberdrola la eléctrica ha tocado techo. Sobre todo por su elevada deuda (57.000 millones de euros), con unos ingresos y un ebitda estancados (lo primero peor que lo segundo) según la últimas cuentas oficiales, correspondientes al primer semestre del año.
Pero las cosas nunca pasan porque sí y eso en una empresa, significa gestión.
Ha llegado el momento de olvidarse de la corbata verde y cambiarla por otra, pongamos azul o roja, la corbata de la eficiencia. O eso, o entrar en era de vacas flacas
Por resumir: el gran éxito de la gestión del presidente de Iberdrola es su rapidez en la toma de decisiones, que le ha permitido adelantarse a sus rivales. Así, aprovechó el caudal de ayudas públicas a las energías renovables y convirtió a Iberdrola en el gigante global de aerogeneradores, antes que la competencia se diera cuenta del cambio.
Sí, había mucho de imagen, por cuanto el mejor negocio de Iberdrola, aún continúa así, no es ni la eólica ni la solar, sino la hidráulica, un chollo-monopolio del que Galán habla poco y cobra mucho.
A toda velocidad, en la eléctrica con corbata verde se actuó cuando las flujos de dinero público y las ayudas estatales al mix (más importante que ninguna subvención) estaban cambiando... mientras Galán cambiaba un minuto antes. Y cuando el filón de la eólica se agotó, Galán cambió a la solar, a la que antes calificaba como instrumento financiero. Cuando la solar no dio para más, se pasó a la eólica marina... y ahí ha pinchado.
El modelo Iberdrola ha tocado techo. Ahora, es el momento de reinventarse. La corbata verde, al cajón. Dejemos la ecología y volvamos a la economía, para abordar la actual crisis económica mundial, que es crisis energética
Iberdrola ha presentado su eólica marina en Estados Unidos y en Reino Unido como su nueva apuesta de futuro, pero en USA sus proyectos de eólica marina han quedado en nada desde la llegada a la Casa Blanca de un tal Donald Trump, un tipo excéntrico pero que de veras se cree que la energía debe estar al servicio del hombre y de la industria y no esclavizarnos a todos en nombre del planeta con empresarios caza subvenciones, más pendientes del BOE que del mercado.
Y así, Ignacio Galán extrae ahora otro conejo de la chistera y nos vende como un éxito que va a buscar un socio que ponga 2.500 millones de euros por el mitad del East Anglia Two, el proyecto de eólica marina en el Mar del Norte.
Ojo, el asunto es novedoso. Hasta ahora, el éxito de Galán consistía en montar parques eólicos antes que nadie y, una vez en funcionamiento, cuando habían demostrado su capacidad, vender un 49,9% a un fondo o a otro inversor. El industrial era él.
Pero observen que en el caso del East Anglia Two el futuro no está tan claro y busca socios antes de que empiece a generar caja. No nos engañemos: si la eólica terrestre destroza el paisaje -y el paisaje es algo muy importante- la eólica marina es peor: destroza el inmaculado paisaje marino, destroza la línea del horizonte.
En todo caso, los socios se buscan para algo ya en funcionamiento, no para algo pendiente de funcionar. Lo principal en la Iberdrola actual es achicar deuda, lo sé, pero no pretenda tomarnos por tontos. Usted busca socios porque ha estirado el brazo más que la manga.
Don Ignacio: ha llegado el momento de olvidarse de la corbata verde y cambiarla por otra, pongamos azul o roja, de la eficiencia. O eso, o entrar en la era de las vacas flacas.
Galán se parece mucho a su enemigo, Donald Trump. Es un buen empresario pero un vanidoso compulsivo y un poco déspota. Si mejorara en estos puntos no sólo sería mejor persona, sino también mejor gestor
En resumen: el modelo Iberdrola ha tocado techo. Ahora toca reinventarse. La corbata verde, al cajón. Dejemos la ecología y volvamos a la economía para abordar la actual crisis económica mundial, que es crisis energética.
Galán se parece mucho a su enemigo, Donald Trump. Es un buen empresario pero un vanidoso compulsivo y un poco déspota. Si cambia en en estos puntos no sólo sería mejor persona sino también mejor gestor.