Que dolor contemplar ésta humanidad
que camina, cada día más desnortada,
por el mal que dominarla quiere, atacada,
y para ello los que al maligno obedecen,
diezmarla y confundirla pretenden.
 
Ya no sólo son guerras declaradas,
sino biológicas, ideológicas y soterradas,
las que ahora a la humanidad asolan,
implantan el miedo y la libertad reducen,
y a la cultura de la muerte nos conducen.
 
Por un virus, por ellos creado, morimos,
antes de nacer, a nuestra especie, matamos,
a renegar de nuestra identidad, nos inducen,
a los animales, al contrario, ensalzamos,
y desaparecer debemos, si ya no servimos.
 
No se dan cuenta que su tiempo está tasado,
y que el mundo arderá en llamas de fuego,
que Él vino a traer a la tierra, para sanarnos,
y la luz de la Verdad acabara triunfando,
y en un día sin fin, las inteligencias iluminando.