
Las palabras de Gedeón Saar, ministro de Exteriores de Israel, me recuerdan aquello de "el que regala bien vende si el que recibe entiende"
Las palabras de Gedeón Saar, ministro de Exteriores de Israel, me recuerdan aquello de "el que regala bien vende si el que recibe entiende". El canciller ha dicho algo tan sencillo como revelador ante el griterío que presiona a Netanyahu que termine la guerra, dos condiciones que parecen muy lógicas: basta con que Hamas libere a los rehenes hebreos que secuestró y raptó, que de ambas cosas hubo, con la mayor bestialidad el 7 de octubre de 2023 y, en segundo lugar, que entregue las armas.
No lo hacen y me temo que no lo harán. No lo hacen... porque necesitan que los judíos sigan matando a sus hijos, a los que ponen como escudo. Los milicianos de Hamas operan en la retaguardia: jamás dan la cara ni se enfrentan a los soldados hebreos.
De buena gana los soldados israelíes dejarán de disparar contra la población civil -¿qué ganan con ello, que les odien más?- es porque los milicianos de Hamas se esconden detrás de sus propios civiles.
¿A que así se ve el asunto de Gaza de forma un tanto distinta?
En otro orden de cosas: ¿cómo debe pensar un católico ante el conflicto de Gaza? Pues, en principio, lo contrario de lo que pregonan la izquierda que se manifiesta en las calles y sin los remilgos interesados de la derecha, que no se pronuncia.
Primero, los que están más próximos a nosotros, los católicos, son los judíos, no los palestinos. Lo judíos fueron el pueblo elegido por Dios, tanto que el Dios-Hombre, Jesucristo, era judío, y toda la Sagrada familia también. Más: el Dios de los judíos es el mismo Dios cristiano, el único Dios. No ocurre así con el dios de los musulmanes.
También hay cristianos palestinos. Sí, pero son los cristianos dominados por los palestinos y a los que el conflicto dejo en zona palestina. Claro que hay árabes cristianos y cada día hay menos cristianos en Tierra Santa, porque ni los judíos les defienden y los musulmanes quien que se vayan. Pero los cristianos estamos más cerca de los judíos. Otra cosa es que España esté dejando de ser católica.










