No es por nada, pero Hispanidad lo viene advirtiendo desde hace un tiempo: de los cuatro mercados de la Telefónica de Murtra, Alemania y Reino Unido se han derrumbado y amenazan con arrastrar al Grupo entero. Los resultados del primer semestre, el primer examen al Plan Estratégico Transform & Grow, presentados este miércoles, son muy deficientes y, lo peor, no auguran nada mejor para el resto del año porque el problema no es coyuntural sino estructural del propio negocio.
Vamos con Telefónica Deutschland, en la que los accionistas minoritarios están más que cabreados y todavía colea la pérdida del contrato mayorista con 1&1, en 2023, que ha supuesto la pérdida de unos 12 millones de clientes. Los ingresos se redujeron un 9,8% durante el semestre, el Ebitda ajustado cayó un 7,2% en el segundo trimestre y un 8,4% en el primero, y el fluo de caja operativo ajustado después de arrendamientos se desplomó un 13,6% durante el semestre.
La compañía se consuela diciendo que todo volverá a la normalidad durante el segundo semestre, cuando desaparezcan las consecuencias del desastre 1&1. Vale, pero Alemania será una filial mucho más pequeña, incapaz de pelear por el pódium de las telecos del país, y eso choca frontalmente con el objetivo marcado en el Plan Estratégico.
La situación en Reino Unido es todavía más alarmante, entre otras cosas porque Telefónica no tiene el control de la situación al compartir al 50% la propiedad de la Joint Venture VMO2 con Liberty Global. La filial no funciona, con una caída de los ingresos del 7,2% en el semestre, y del 3,5% si no fijamos en los ingresos por servicios en residencial y empresas. El Ebitda ajustado se redujo un 3,2% hasta junio y el flujo de caja operativo ajustado se mantuvo estable.
Con Alemania y Reino Unido en caída libre, al Grupo sólo le queda el dúo España-Brasil, y no ha sido suficiente. Sí, los ingresos aumentaron un 1,7%, hasta los 16.392 millones de euros, pero en moneda constante sólo subieron un 0,4%. Así las cosas, el resultado bruto de Telefónica se desplomó un 34,1% y no superó los 832 millones de euros, tras registrar un descenso del 1,6% del Ebitda y del 7,8% del resultado operativo, que no superó los 2.006 millones.
El negocio no funciona -el principal problema sigue siendo la generación de ingresos- y la gobernanza, tampoco, con un Javier de Paz enquistado, una plantilla completamente desmotivada y la Presidencia de Marc Murtra amenazada.













