Este lunes, el sector gasista español ha reivindicado la relevancia de sus infraestructuras ante el nuevo conflicto (el surgido en Irán, tras el ataque de EEUU e Israel, y la respuesta del primero que afecta especialmente a Oriente Medio y que ya ha trastocado el transporte marítimo mundial, así como los precios del petróleo y del gas). Eso sí, se ha subrayado que el suministro está garantizado, pero también que subirá su precio.

En la jornada titulada ‘Seguridad energética, competitividad y sostenibilidad: El papel de las infraestructuras gasistas’, organizada por la Asociación Española del Gas (Sedigas) y el Club Español de la Energía, Joan Batalla, presidente de Sedigas, ha destacado que “las infraestructuras gasistas son un activo estratégico para España, garantizan la seguridad de suministro hoy y serán una plataforma esencial para integrar los gases renovables mañana”. También ha aprovechado para insistir en pedir “un marco regulatorio y retributivo estable, equilibrado y predecible”, pues en unos meses la CNMC deberá definir el del periodo 2027-2032,… y no quieren perder más dinero en ingresos como ha sucedido con el marco regulatorio 2021-2026 que aún está en vigor.

Óscar Barrero, socio responsable de Energía en PwC, ha incidido en que “un marco retributivo equilibrado, estable y predecible es esencial para asegurar la disponibilidad de un sistema gasista resiliente y eficiente, clave para garantizar la seguridad de suministro energético y la competitividad de nuestra industria”. Eso sí, ha recordado que nuestro país cuenta con una infraestructura gasista sólida, resiliente y confiable, donde destacan: los 13.746 kilómetros de red de transporte, 82.556 kilómetros de red de distribución, siete plantas regasificadoras y tres almacenes subterráneos. Una infraestructura que ya se puso en valor con el estallido de la guerra de Ucrania el 24 de febrero de 2022 y la crisis energética que surgió.

infraestructura gasista de España

 

Consumo del gas natural en la industria

Gonzalo Escribano, director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, ha referido que “el suministro está garantizado, pero habrá competencia creciente, en un mercado cada vez más global que repercute de forma más asimétrica para Europa y Asia que en EEUU”. Cree que será “una cuestión más de precio que de garantía de suministro” y que Europa “debe ser más ambiciosa en sus propias decisiones para capear la situación (por ejemplo, el paso del estrecho de Ormuz se ha cerrado y Catar ha parado su producción de gas natural licuado -GNL-) si se prolonga durante semanas. Asimismo, ha advertido de que “vamos hacia un mundo de mayor rivalidad geopolítica, y debemos tomarnos en serio la descarbonización porque es una cuestión de seguridad de suministro, seguridad energética y seguridad económica, y de nuestro modelo de vida y de nuestros valores”. Además, ha apuntado que Europa está “entre el dominio energético fósil y digital de EEUU, y el dominio renovable de China”, tiene claro el diagnóstico, pero le falta más determinación para explicar y convencer a los ciudadanos de que debemos acelerar, buscar soluciones y actuar.

Por su parte, la analista política Paula Ceballos, en representación de la Oficina de la Comisión Europea en España, ha apuntado de que hoy estamos más preparados que cuando estalló la guerra de Ucrania, pero también hay más competencia, por ejemplo, la de las nuevas regasificadoras de Alemania. También ha referido que la apuesta principal para la descarbonización es la electrificación, pero hay cosas que no se pueden electrificar, y apuesta por el desarrollo de los gases renovables (biometano e hidrógeno verde, apuntando que en este último “ha habido mucha espuma y ahora se están quedando los proyectos más factibles”).

Concha Raso, redactora de El Economista; Luis Atienza, presidente ejecutivo de Argo Capital Partners; Alejandro Bonitch, socio de Cuatrecasas; Vicente Lóper-lbor, presidente de EFELA

 

Raúl Suárez, CEO de Nedgia, ha recordado que “España consume 1,6 veces más gas que electricidad”. Luis Atienza, presidente ejecutivo de Argo Capital Partners, ha señalado que “el gas está para quedarse mucho más tiempo y no se ven fórmulas para descarbonizarse sin perjudicar la competitividad industrial”. Eso sí, ha considerado que la función del gas ha cambiado “al pasar a ser mucho más importante por la flexibilidad y la firmeza que aporta que por su volumen, algo similar a lo que ha ocurrido con los ciclos combinados en el sistema eléctrico (los cuales funcionaron el año pasado 1.800 horas, pero fueron construidos para operar 5.500)”, por lo que “el sistema retributivo debe adaptarse”. Además, ha añadido que el gas “es la forma de descarbonizar más barata para aquello que no se puede electrificar”. Y Alejandro Bonitch, socio del bufete Cuatrecasas, ha pedido un esquema de incentivos para los gases renovables, pero teniendo cuidado para que no afecte a la seguridad jurídica y no se califiquen como ayudas de Estado, pues son aspectos que preocupan a los inversores.