
Ryanair Holdings aterriza en bolsa (su cotización baja más de un 3,3%), pese a los buenos resultados y perspectivas. Es muy probable que el motivo se deba a otro tema mucho más corporativo: el ofrecimiento al CEO del grupo aéreo low cost, Michael O’Leary (65 años), de una renovación hasta 2032 y un bonus millonario en acciones que valdría unos 212 millones de euros a los actuales precios de mercado, el cual estaría vinculado a ambiciosos objetivos de crecimiento.
Recuerden que el mandato actual de O’Leary acaba en 2028 y en la última renovación acordada en 2019 se incluía un bonus en acciones que ascendió a más de 100 millones al cumplirse el hito el año pasado de que la cotización se mantuviera 28 días seguidos superando los 21 euros. Ahora, se negocia una renovación hasta 2032, cuando O´Leary tendría 71 años, y un bonus a través de un paquete de acciones que no se vería afectado por la caída de la cotización que ha provocado la guerra de Irán. Y por cierto, cabe referir que en lo que va de año la cotización se ha depreciado un 26,4% y un 11,8% en el último mes.
Vayamos a los resultados de su último ejercicio fiscal (abril 2025 a marzo 2026), en los que los ingresos han crecido un 11%, hasta 15.540 millones de euros, gracias, sobre todo, a la subida de tarifas (+10%) y los mayores ingresos por pasajero (+7%). Eso sí, el número de viajeros ha crecido sólo un 4%, a 208,4 millones de usuarios, pero la aerolínea que da nombre al grupo continúa manteniendo el liderazgo en España y en el conjunto de la Unión Europea, pese a su continuo maltrato al cliente.
Por su parte, los gastos operativos han descendido un 6%, a 13.170 millones. Así, el beneficio operativo se ha disparado un 52%, a 2.374 millones; y el beneficio después de impuestos y antes de partidas excepcionales ha alcanzado el récord de 2.260 millones, siendo un 40% superior al del ejercicio precedente, a pesar de los retrasos en las entregas de aviones Boeing y la mayor inestabilidad en los mercados energéticos por el contexto geopolítico y el nuevo conflicto en Oriente Medio.
Un escenario ante el cual el grupo aéreo mantiene cierta protección porque su estrategia de coberturas asegura el 80% del suministro de combustible para el próximo año a un precio de unos 67 dólares. Asimismo, ha cerrado su año fiscal con una caja bruta de 3.600 millones, lo que le ha permitido confirmar el pago de un dividendo de 0,195 euros por acción el próximo septiembre y el programa de recompra de acciones. Y devolverá su último bono de 1.200 millones y se quedará casi libre de deuda. “Nuestra solidez financiera nos permite ser efectivamente una compañía libre de deuda, lo que ensancha la brecha de costes con nuestros competidores”, ha presumido O’Leary,... callando que así también tiene más margen para darle su nuevo bonus millonario.
A los buenos resultados se suman las buenas previsiones, pues el grupo aéreo prevé llegar a 216 millones de viajeros el próximo ejercicio, aunque el plazo de reserva será más ajustado. Eso sí, el escaso aumento de capacidad se destinará a las regiones y aeropuertos que han reducido los impuestos a la aviación e incentiven el crecimiento del tráfico, por ejemplo, Albania, Italia, Marruecos, Eslovaquia y Suecia; y quedarán fuera los de Austria, Bélgica y España, donde siguen quejándose de la subida de tasas por parte de AENA y reduciendo presencia en aeropuertos regionales.
Ryanair ha reconocido que “los precios en las últimas semanas han bajado un poco en respuesta a la incertidumbre económica” y de cara al verano, descarta problemas con el suministro de combustible (en concreto, de queroseno). Además, ha pedido prohibir la venta de alcohol por la mañana en los aeropuertos y limitar su consumo a dos bebidas por persona durante el resto del día... por el aumento de pasajeros agresivos o sucesos que afectan a la actividad diaria de la aerolínea low cost.












