A pesar de compartir parte de la historia y de que en las raíces de EEUU está la Hispanidad y la evangelización de América que surgió en la conquista que hizo España, hoy no se parecen en nada en la cuestión energética, por ejemplo. La apuesta en dicho sector por parte del presidente de EEUU, Donald Trump, y del secretario de Estado de Energía, Chris Wright, no se parece nada a la que hay otro lado del océano Atlántico, en España, donde sus homólogos, Pedro Sánchez y Sara Aagesen, respectivamente, a quienes sólo les gusta hablar de las energías renovables y se niegan a reconocer la obviedad de que necesitamos la nuclear, sí o sí.

Una muestra de dicha diferencia se pudo ver el pasado 4 de julio, cuando EEUU conmemoró sus 250 años de historia. Y para hacer historia dentro del sector energético, Wright anunció que después de 35 años, pondrían “fin a los subsidios para nuevos proyectos eólicos y solares”. Todo ello, en parte, debido a la reducción de impuestos para familias trabajadoras por parte de la Administración Trump que se adoptó hace un año. Asimismo, subrayó que “la energía eólica y la solar requieren muchísimo terreno, 100 veces más terreno para una cantidad similar de energía. Requieren una cantidad enorme de materiales, materiales que consumen mucha energía, como el acero, el cemento y el polisilicio”. Ya en su momento, Trump fue muy crítico con la eólica y ha intentado poner trabas, sobre todo, a la eólica marina. 

No hay que perder de vista que unos días antes, el propio Wright había destacado que menos del 6% de la generación eléctrica de EEUU provenía de renovables. Sin embargo, más del 91% la producían el gas, la nuclear y el carbón.

En paralelo, en España, tanto la apuesta del Gobierno como los datos van por otro lado. Desde Red Eléctrica se ha destacado que la solar fotovoltaica superó su máximo histórico de generación y cuota en junio, liderando el mix eléctrico por tercer mes consecutivo; y en total, las renovables habían aportado el 58,4% de la producción eléctrica nacional. Por ejemplo, el pasado 6 de julio, la solar fotovoltaica generó el 31,2%, seguida de ciclo combinado (20%), nuclear (19%), hidráulica (10%) y eólica (8,9%). 

En el entretanto, no se puede olvidar que el gran desastre de los laudos de renovables que España lleva años sufriendo y por el que ahora le han empezado a llegar injustos embargos en varios países (entre ellos, en EEUU). Dicho desastre surgió por culpa de las generosísimas primas a las renovables que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero (ahora imputado por presunta corrupción) ofreció cuando era presidente del Gobierno. Estas primas sufrieron su primer ajuste en 2010, siendo ministro Miguel Sebastián, quien se dio cuenta de la magnitud del problema, pues el déficit de tarifa se había disparado a casi 30.000 millones (deuda que hoy seguimos pagando), pero con la llegada del pepero Mariano Rajoy a La Moncloa, fue el ministro José Manuel Soria el encargado de dar un fuerte tijeretazo a las citadas primas y también intentó amortiguar el desastre creando un nuevo impuesto (el del 7% por la energía eléctrica producida por las energías verdes... que aún sigue en vigor y que ahora el Gobierno ha anunciado que eliminará progresivamente hasta quitarlo por completo en 2028.