Lo cuenta Religión en Libertad y lo cuenta muy bien. Comulgar en la mano no es la norma de la Iglesia. Todo lo contrario: comulgar en la mano es una excepción, lo que ocurre es que la excepción se ha convertido en regla, desgraciadamente, que no en norma.
Es más: estamos corriendo con manguera a las inundaciones y con barcazas a los incendios, Ahora, lo importante sería sacralizar la Sagrada Eucaristía. Si creyéramos realmente que en el forma consagrada está el mismísimo Dios con su cuerpo, sangre, alma y divinidad, entonces seguro que comulgaríamos de rodillas, en la boca y, desde el punto del celebrante, utilizando la bandeja o patena de comunión y hasta la palmatoria.
Es una cuestión de fe, bueno, y de caridad, o sea, de cariño.
Comulguemos en la boca, de rodilla, con bandeja y palmatoria.










