El Gobierno vive en un sinvivir; como un boxeador sonado al que los golpes ya no le afectan porque no los reconoce. Es igual, el caso de corrupción que surja; el argumentario responde como si oyera llover. La Fiscalía y la Abogacía del Estado han rechazado expulsar a la acusación particular de la causa de las joyas, mientras a Jordi Sevilla, el que fuera ministro de Zapatero, le parece raro que las joyas sean regalos oficiales, otro de los clavos ardiendo a los que se han agarrado tanto ZP como Sánchez.
Jordi Sevilla, exministro socialista: "No tengo nada claro que las joyas de Zapatero sean regalos oficiales de cuando era presidente. Ha caído en el tráfico de influencias con muchísima frecuencia" pic.twitter.com/8hEvLk3slf
— Pablo Haro Urquízar (@pabloharour) July 12, 2026
Recuerden que Zapatero ya ni intenta demostrar su inocencia. Ahora acude a los defectos de forma, con la petición de anulación de cualquier caso que pese contra él. Como no parece que eso vaya a surtir efecto, ZP lo tiene más crudo.
Encima, la directora saliente de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández, ha declarao hoy en Comisión en el Senado que al expresidente del Gobierno no sólo se le investiga por las dichosas joyas, sino por todos sus movimientos financieros, porque resultan bastante sospechosos. No sólo eso, dice que fue un error de la agencia no investigar al socio de ZP, el ya famoso Julio Martínez, que no presenta la declaración de la renta.
En definitiva, lo de ZP está de color de hormiga. Cuidado, porque era la referencia moral del Sanchismo.
Caso Begoña Gómez: el PSOE teme la jurado popular, que fuera una de sus banderas
Mientras, la Audiencia Provincial de Madrid estudia el caso Begoña Gómez. Ojo, que en circunstancias normales la Audiencia tendría poco que decir, pero, en este caso, dado de quien se trata... pues hombre.
Ahora bien, la clave está en si a Begoña Gómez le juzgará un jurado popular o un juez. En Moncloa tiemblan ante la posibilidad del jurado. Saben que un juez juzga según la ley, pero el pueblo juzga según justicia.
Y el juicio del hermanísimo, que se dilata sin razón, porque el poder del Sanchismo es la impunidad y el sectarismo con el que actúa, los cuales producen pánico. El Sanchismo no sólo exige lealtad perruna sino incluso entra en el proceloso terreno de la blasfemia contra el Espíritu Santo: llamar mal al bien y bien al mal. En concreto, que lo que hace Sánchez es bueno... porque lo hace Sánchez.
Nadie sabe por qué no ha salido aún el fallo sobre el hermanísimo
El presidente del Gobierno quiere marcharse de vacaciones. Tendrá que decidir si cede y convoca elecciones en febrero o si aguanta hasta el final de legislatura, que termina a finales de julio.









