Rafael del Pino Calvo-Sotelo (68 años) es cada vez más un ciudadano del mundo mundial. Así se puede ver en distintos movimientos realizados a través de Ferrovial, que dejará de cotizar en Ámsterdam el próximo septiembre, pero al mismo tiempo invierte en nuevos negocios (por ejemplo, los centros de datos) y sigue creciendo fuera de España, como en Polonia, donde tiene varios proyectos.
El ingeniero y empresario madrileño no soporta a Pedro Sánchez y se aleja cada vez más de España, como viene dando buena cuenta de ello Rocío Orizaola en estas mismas pantallas. Y lo hace a través del grupo de infraestructuras que fundó su padre, Rafael del Pino y Moreno, pues logró erigirse con el poder al ser presidente ejecutivo, ostentar una participación del 21-22% (muy superior a la de sus hermanos) y con los hermanos críticos fuera del Consejo de Administración. De hecho, Joaquín y Fernando hace tiempo que salieron de Ferrovial, mientras que Leopoldo dejó el Consejo en enero de 2016 y bajó su participación por debajo del 3% en marzo de 2025. Sólo se mantiene en el Consejo, María, la única hermana con la que Rafael no ha reñido nunca, aunque hace un año ella hizo algo de caja vendiendo parte de sus acciones y le quedaría algo más de un 8%.
El hecho de que no soporte a Pedro Sánchez ha llevado a que Rafael mirara mucho a EEUU, no sólo para cotizar, sino también para invertir, y apuesta por seguir creciendo al otro lado del océano Atlántico, por ejemplo, en autopistas. La mudanza fue muy criticada en su día por el presidente del Gobierno y por la entonces vicepresidenta primera y ministra de Economía, y actual presidenta del BEI, Nadia Calviño, pero después ella rectificó y señaló que el ingeniero y empresario madrileño tenía derecho a irse donde quisiera y que no se le iba a castigar por ello en la adjudicación de contratos públicos. Rafael del Pino le acusa a Sánchez de cargar las infraestructuras españolas presentes y futuras: por ejemplo, los centros de datos necesitan de mucha energía y el presidente socialista aún no ha dado un sí definitivo a la nuclear, que es barata e intensiva, sino sólo un pequeño paso a favor al prorrogar Almaraz por tres años. Eso sí, tiene un proyecto de centros de datos en Alcobendas (Madrid) en el que invertirá unos 1.000 millones de euros. Claro que en el tema de invertir en nuevos negocios, Del Pino tampoco cuenta mucho con nuestro país, no sólo por cuestiones de infraestructuras y energía, sino por la excesiva carga burocrática y las numerosas dificultades que se ponen a los emprendedores y empresarios (incluyendo unos costes laborales cada vez más altos… que no repercuten en beneficio de los trabajadores sino de las arcas públicas).
Ahora Del Pino ha decidido que Ferrovial deje de cotizar en Ámsterdam el próximo septiembre y sólo lo haga en EEUU y en España (por ahora). Recuerden que el paso por el parqué neerlandés sólo fue algo temporal y un paso necesario para dar el salto al otro lado del Atlántico. Una mudanza que también se han planteado Acerinox y ACS. Asimismo, hace unos meses, el grupo de infraestructuras ha dado su despedida definitiva a España al convertirse en una sociedad anónima neerlandesa. Y ahora, Ferrovial sigue creciendo fuera de nuestras fronteras, no sólo en EEUU, sino también en Polonia, donde ha sido elegido para preparar el terreno donde se levantará la planta de Choczewo, la primera central nuclear del país; y levantará un centro de datos en Varsovia por 500 millones de euros.
Y por cierto, Rafael del Pino no sólo se ha convertido en el líder único de Ferrovial, sino que también ha ido preparando su sucesión. Para ello cuenta con su hijo, Rafael del Pino Fernández-Fontecha, que ya es director general de inversiones, un puesto clave especialmente en el grupo de infraestructuras. Rafael del Pino y Calvo-Sotelo tiene seis hijos: Rafael, Ignacio y Juan del Pino Fernández-Fontecha de su primer matrimonio; y Alec, Tadea y Cleo del Pino Gil-Casares, de su segundo matrimonio.













