Indra, la empresa estrella bursátil, se encuentra al borde del caos. Y si se trata de echar culpas, hay que acudir al gobierno Sánchez, entrometido como siempre, y para mal, en la vida corporativa.

En todo caso, los hechos: el miércoles santo el Gobierno consigue que Ángel Escribano abandone la Presidencia. Temía que el escándalo de la compra de EME, propiedad de los Escribano, por Indra, es decir, la operación abyecta, terminara en otro escándalo mayúsculo y, además, algo habitual en el Sanchismo, el jefe se había cansado ya de los hermanos Escribano: empezaban a ser una carga.

Se nos dice que el nuevo presidente, en sustitución de Escribano, será Ángel Simón, presidente pero, atención, luego se nos especifica que se trata de un presidente NO ejecutivo.

Entonces, ¿Quién manda en Indra: Simón o De los Mozos? No está claro. 

El presidente de la Generalitat catalana, Salvador Illa insiste: Simón no puede ser un mero presidente honorario. Mientras, Joseph Oughourlian presidente de PRISA, continúa fastidiando: ahora que se ha ido Ángel Escribano de Indra -aunque permanece su hermano, Javier, como consejero- pretende recuperar la operación abyecta, la compra de EME.

Y encima el gigante alemán Rheinmetall podría entrar en la operación. Todo un ejercicio de soberanía nacional.

¿Indra? Un caos. Y lo de Ángel Simón presidente no ejecutivo, como que no tiene ningún sentido.

Ahora mismo, lo lógico es que Simón fuera presidente ejecutivo.