El hecho relevante que Naturgy envió ayer a la CNMV dice más por lo que omite que por lo que señala. 

Señala lo ya esperado: tras la salida del accionariado del fondo CVC, de Javier de Jaime, los consejeros que lo representaban salen, al tiempo que entra el ex primer ministro italiano Enrico Letta, conocido del presidente y CEO de Naturgy, Francisco Reynés.

Incorporación indiscutible la del muñidor del informe sobre el futuro de la UE, pero que no deja de tener su peligro: Letta es amigo, no sólo de Reynes, sino también de Pedro Sánchez y ha sido primer ministro de Italia, y ambos países, España e Italia, tratan de mostrar fortaleza energética, con el dúo ENI-ENEL, que tiene su fuerza, y no poca, en el sector eléctrico y en el de hidrocarburtos europeo.

En todo caso, entran nuevos consejeros de IFM, más tratables, -la etapa de Jaime Siles ha resultado felizmente superada- y la convivencia en el Consejo será más pacífica.

Por otra parte, el capital flotante se aproxima al 50% y se terminan las minorías de bloqueo, es decir, se modifican los Estatutos del Consejo para acabar con las minoría de bloqueo. Esto ya es otra cosa.

Ahora, Naturgy puede preocuparse de invertir, en los campos habituales: redes eléctricas y renovables, en el caso de Naturgy con dos objetivos principales: eólica en el exterior y biometano (conocido en el sector como la 'caca de la vaca') aunque, no nos engañemos, con el entusiasmo verde: el cambio será paulatino... como no puede ser de otra forma. 

Los March seguirán con su 5%, que por el momento, aseguran, no quieren vender. Una participación industrial fuerte para lo habitual en Can March pero se muestran muy firmes en este punto.

Y lo más relevante, que mira al futuro: hasta ahora, por la pugna de socios, rodeada Criteria en Naturgy de cocodrilos, lo cierto es que la figura de Paco Reynés como presidente y CEO tenía sentido. Ahora es el momento de pensar, también de forma muy paulatina, en que Reynés vaya cediendo competencias. No sería de extrañar que a medio plazo, no ahora mismo, cediera el cargo de CEO. 

¿Para desaparecer? No, todo lo contrario: para adquirir un mayor protagonismo en el conjunto del Grupo Criteria, controlador de Caixabank y Naturgy pero también presente en otras empresas relevantes, como Telefónica, ACS, Veolia y un largo etcétera. Y esto es mucho más importante que lo de Naturgy.