Endesa ha dado a conocer sus resultados del primer trimestre, que han sido presentados por el nuevo CEO, el italiano Gianni Vittorio Armani, aunque han sido los últimos números de la ‘era José Bogas’ quien dejó de ser el primer ejecutivo la semana pasada durante la Junta de Accionistas para pasar a consejero con categoría ‘otro externo’... con la vista puesta en convertirse en presidente no ejecutivo dentro de un año, como adelantó Hispanidad el pasado septiembre. Sin embargo, las cifras han dado pocas sorpresas, volviendo a reflejar que la energética española es una filial de la italiana Enel, que controla el 70,1% de su capital: se han registrado menos ingresos y más beneficio, al tiempo que las inversiones se han movido a la baja y el dividendo al alza, claro está.

Ya saben que Endesa ha cambiado de CEO, pasando de un español a un italiano, mermando las ambiciones del equipo directivo. En su primera conferencia ante analistas en su nuevo cargo, Armani ha apuntado a varios desafíos: acelerar la electrificación y el despliegue de energías renovables porque considera que es la forma más eficaz de proteger a los consumidores y las economías de las crisis geopolíticas, la necesidad de acelerar la inversión en redes eléctricas ante el crecimiento de la demanda y para garantizar la fiabilidad del sistema, y el apoyo regulatorio. Esto último, lo considera esencial, en especial, que el Gobierno Sánchez apruebe el aumento del límite de inversión para desbloquear el gasto de capital necesario en las redes de distribución, algo que también reclamaba Bogas y más cuando la tasa de retribución financiera no ha subido al nivel que pedía el sector.

Vayamos a las cifras del primer trimestre, donde ha destacado la contribución del negocio de distribución eléctrica por el nuevo marco regulatorio y una gestión eficaz de la red. Los ingresos han decrecido un 1,3%, hasta 5.824 millones de euros. Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) ha aumentado un 14%, a 1.632 millones, por la mejora en distribución; y el resultado neto de explotación (ebit) lo ha hecho en un 23,7%, a 1.063 millones. Y el beneficio neto ha subido un 24,4%, a 725 millones, superando con creces la evolución estimada por el consenso de analistas (+8%) debido a la menor tasa fiscal, según han explicado los analistas del Banco Sabadell, y esto ha influido a la hora de ratificar las previsiones anuales.

La energética que está controlada por la italiana Enel en un 70,1% ha subrayado que la sólida generación de caja de 1.000 millones permitió que el alza de la deuda financiera neta respecto al cierre de 2025 se quedara en el 4,5%, hasta 10.569 millones, tras asumir “las inversiones, el pago de dividendos y la continuación del programa de recompra de acciones”. En concreto, las inversiones brutas han descendido un 2,5%, pasando de 401 millones a 391 millones; y las inversiones netas han pasado de 346 millones a 339 millones. 

Los resultados trimestrales no han sido bien recibidos por el mercado. La cotización de Endesa baja un 3% y protagoniza la tercera caída más elevada dentro del Ibex 35, tras las de Rovi (-7,6%) e Indra (-3,87%).