Al menos, la operación abyecta se ha desestimado, se ha impuesto el buen gobierno corporativo, expresión que no dice mucho salvo que signifique esto: se ha impuesto la honradez. 

Los hermanos Escribano, Ángel y Javier, venderán el 14,5% de Indra, operación que, por cierto, no es sencilla, pero, ojo, sólo para que Indra pueda comprar, sin trabas éticas, su compañía: EME. 

En todo caso, los dos han insistido hasta el final en el intento de vender su empresa, EME, a Indra. De la primera, poseen la totalidad del capital, de la segunda, empresa cotizada, sólo un 14,5%... y en breve, se supone, que nada. Es decir, que el 85% del accionariado de una sociedad cotizada hubiese comprado la propiedad 100 por 100, de los dos hermanos, en una sociedad no cotizada, siendo el comprador un accionista que posee el 14,5%.

El primer intento provocó tal escándalo que le costó el puesto de presidente de Indra, Ángel Escribano. En Hispanidad  lo calificamos como operación 'abyecta'. Todos decían que no era tal, hasta que alguien amenazó con acudir a los tribunales y entonces... 

Pero la Escuela de Negocios Moncloa, cuyo ilustre decano es Manuel de la Rocha, lo arregló enseguida: expulsó a Ángel Escribano y nombró presidente de Indra a Ángel Simón. E incluso a alguna brillante mente monclovita se le ocurrió que entonces la operación abyecta ya no era tan abyecta y volvió a intentarlo, incluso elevando la valoración de EME desde los 2,000 hasta los 3.000 millones de euros. 

Recuerden que Indra no capitaliza hoy ni 9.000 millones de euros, de lo que debería deducirse que, si lo hacen por intercambio, EME valdría más de la tercera parte de Indra, lo que implicaría que los Escribano deberían lanzar una OPA sobre el 100 por 100 de Indra. 

A lo mejor no tenían dinero para ello porque ya su inversión del 14,5%, no lo olvidemos, es compra apalancada. Es decir, que si lo hacían por dinero, que es lo que necesitan los Escribano para pagar su paquete apalancado de Indra... dejarían a Indra a la cuarta pregunta. Si lo hacían en acciones tendrían que lanzar una OPA.

Cuidado con la batalla satelital. Airbus, los franceses, quieren expulsar a España de este mercado... y el Gobierno Sanchez, el traidor a la OTAN, carece de fuerza moral para influir en el sector más importante la defensa europea: la información

Y a todo esto, ¿EME vale 3.000 millones de euros? Para entendernos, si nos atenemos a sus estados contables... ¡ni jarto vino! Ahora bien, si, como algunos jocosos valoradores pretenden, valoramos su expectativas de negocio... pues puede valer eso, o incluso el doble de eso. Todo depende de los pedidos de defensa que le adjudique el Gobierno... que es el primer accionista de Indra. 

Vamos, que la operación abyecta sigue siendo abyecta, por fas o por nefas. La operación era fea y sigue siendo fea: Indra compra a alto precio una sociedad cuyo futuro depende de Indra, es decir, de los pedidos del Estado. 

Y hay otro problema: nadie puede negar la capacidad de gestión de Ángel Simón. Ahora bien, por el momento es presidente no ejecutivo, mientras el primer ejecutivo es el CEO, José Vicente de los Mozos, que hasta hace un mes estaba esperando cobrar el bonus de este y jubilarse. 

¿Le gusta a Angel Simón la operación EME? Por supuesto que no, pero al menos hasta el 1 de enero, no será primer ejecutivo.

En suma, la industria estrella -que estamos en tiempos de guerra- de la bolsa española es un caos. A lo mejor alguien debería aclararlo. Y si no, que nacionalicen la compañía, aunque resulte carísimo. El más acendrado liberal se negaría en redondo a cualquier nacionalización... salvo en una empresa de defensa llamada a tener un sólo cliente: el Estado.

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En resumen, los Escribano se retiran, al menos en teoría, y venderán al menos su 14,5% de Indra. Es cierto que eso clarifica algo la cuestión pero el drama de Indra no ha hecho más que empezar.

Por ahora hemos conseguido que Ángel Simón detenga la operación abyecta: los Escribano venden su 14,5% de Indra. Peoro quedan dos asignaturas pendientes: ¿quién manda en Indra? 

Y queda lo más importante: ¿puede Indra cumplir su cometido de convertirse, junto a Navantia, en el gran fabricante de Defensa español? ¿Puede pasar de ingeniería a factoría?

Más problemas: ¿qué pasa con la batalla satelital? Airbus y los franceses quieren expulsar a Indra de este mercado...  y el Gobierno Sanchez, el traidor a la OTAN, no tiene fuerza moral para salir en su defensa.

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