En Enagás, ha vuelto a quedar claro que su CEO, Arturo Gonzalo, refleja de nuevo que es un buen discípulo de la vicepresidenta ecológica, Teresa Ribera (también conocida como ministra sandía -roja por dentro y verde por fuera-). Y es que apuesta demasiado por la ruina del hidrógeno verde (que aún no es rentable), más que por el biometano.

Este martes, la compañía transportista de gas y gestora del sistema gasista español ha celebrado el foro ‘Enagás H2 Technical Day’, donde los expertos han señalado que el desarrollo del hidrógeno renovable a gran escala es perfectamente viable a nivel tecnológico. De acuerdo, pero ojo, una cosa es la tecnología, que además está en desarrollo, y otra cosa es la rentabilidad, y por ahora, atendiendo a esta última, el hidrógeno verde no es viable y llevará años que lo sea. Entre otros, hace más de un año lo llegó a apuntar el ingeniero industrial, José Bogas, CEO de Endesa, cuando reconoció que el hidrógeno verde “tiene un presente incierto y un futuro prometedor, pero hoy su coste es absolutamente inviable”; en la misma línea, por cierto, que la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, quien apuntó que “el coste del hidrógeno verde aún no es competitivo”, en una entrevista en El Economista.

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Claro que en Enagás, al igual que Ribera, no dan demasiada importancia a que aún no sea rentable. La vicepresidenta presume de invertir en esto, cuando lo que de verdad es urgente es invertir en la red eléctrica que está al límite, y naturalmente, la apuesta se hace con dinero de todos los españoles vía subvenciones públicas, aún cuando desde la CNMC, su presidenta, Cani Fernández, llegó a pedir una “racionalización de las inversiones”

Ahora la compañía transportista de gas y gestora del sistema gasista español lanza el Observatorio Tecnológico del Hidrógeno para impulsar el avance técnico del hidrógeno verde. Lo hace, tras el citado foro, y tan solo un día después de que la Unión Europea incluyera en el listado definitivo de Proyectos de Interés Común (PIC) a la futura red de hidroductos que estará formada por el corredor H2Med y la red troncal española del hidrógeno. Se trata de un paso más en el largo proceso administrativo hasta 2030, según han señalado los analistas del Banco Sabadell, donde los proyectos implicarán una inversión de unos 5.900 millones de euros, pero el reparto de los costes aún no está claro.

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En el entretanto, Gonzalo no apuesta tanto por el biometano (también conocido como biogás), producido a base de residuos agrícolas y ganaderos, aguas residuales y residuos sólidos municipales. Es una  tecnología madura y asequible donde nuestro país tiene un gran potencial (podría cubrir el 50% de la demanda de gas natural) y que supone una solución para descarbonizar, impulsar zonas rurales, así como para reducir y reutilizar residuos. Enagás promueve proyectos de biometano a través de su filial Enagás Renovable, pero hasta ahora sólo tiene uno en operación en Burgos y otro en desarrollo en Madrid. Mientras que Naturgy cuenta ya con 60 proyectos en distintas fases de avance y dos plantas que lo inyectan en la red, Cepsa tiene un acuerdo con Kira Ventures para desarrollar hasta 15 plantas esta década y Ence prevé poner en marcha hasta 20 proyectos en los próximos cinco años.

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La cotización de Enagás este martes se mueve al alza: sube un 1,27%, frente a un Ibex 35 que baja un 0,81%. Pero no ha sido por el hidrógeno verde, sino porque la agencia de calificación Moody’s ha mejorado su perspectiva de negativa a estable de Enagás y Enagás Transporte, Asimismo, ha ratificado la calificación a largo plazo 'Baa2' y la calificación a corto plazo 'Prime-2' de Enagás, y la calificación de deuda senior no garantizada 'Baa2' de Enagás Transporte.