
La elevada deuda de Acciona, el rumbo de la cotización del grupo y de la filial verde (Acciona Energía) y el daño reputacional al verse salpicada la parte de construcción en la corrupción sanchista complican el ‘divorcio’ en la familia Entrecanales. Y por ende, también la fisión de los negocios (infraestructura, por un lado, y energías renovables, por otro), aprovechando que lo primero es lo que más le gusta al vicepresidente ejecutivo, Juan Ignacio -Juancho- Entrecanales Franco, y lo segundo es lo preferido del progre José Manuel Entrecanales Domecq.
Vayamos por partes. El pasado 14 de julio se rompió el pacto parasocial entre las ramas familiares que controlan Acciona, o sea, los Entrecanales Franco (Juancho, Javier, Inés y María) y los Entrecanales Domecq (José Manuel, Daniel, Blanca, Bruno y Álvaro -quien tenía Síndrome de Down y falleció en enero de 2025-). Esto se había anunciado con más de año y medio de antelación, y supone que por primera vez cada rama familiar puede disponer libremente de su participación sin necesidad de ofrecérsela previamente a la otra.
Y dicho y hecho, pues el primer paso lo han dado los Entrecanales Franco, al vender un 3% con un descuento del 5,7% e una colocación acelerada por unos 359 millones de euros. Este movimiento no gustó nada al mercado y la cotización de Acciona bajó más de un 7%. De esta forma, la sociedad Tussen de Grachten BV pasó de controlar el 29,02% del grupo de infraestructuras y energía a un 26,02%, mientras que la sociedad de los Entrecanales Domecq (Wit Europese Investering) mantiene su 26,101%. Los Entrecanales Franco han señalado que la venta del 3% responde a la decisión de algunos miembros de la familia, que no tienen cargos ejecutivos en Acciona (o sea, Javier -es consejero dominical-, Inés o María, o dos de ellos o los tres), para diversificar su patrimonio.
Todo en pleno ‘divorcio’ entre las dos ramas Entrecanales y de cara a lo que muchos analistas esperan, quizás más adelante: la separación de los negocios de infraestructuras y energía. Por ahora, lo más inmediato es ver qué ocurrirá con Acciona Energía, que acumula un desplome bursátil superior al 29% desde su debut el 2 de julio de 2021. Por ello, se pusieron varias opciones de la mesa y, por ahora, lo más probable es que los Entrecanales opten por la venta ante el elevado interés de inversores que ya han recibido, pero aún no aclaran si será una venta parcial o total.
En cualquier caso, de cara a la separación de Acciona en dos (una para cada rama), hay tres problemas que no son baladí. Por un lado, la elevada deuda del grupo, que cerró el primer semestre en 8.243 millones de euros, por las inversiones realizadas, a pesar de que continúa con la rotación de activos de Acciona Energía. Por otra parte, está la propia evolución de la cotización: Acciona acumula una revalorización del 24,9% en el último año y del 11% en lo que va de 2026, a pesar de que el pasado marzo reconoció irregularidades ante el juez, pero estas cifras son inferiores a la evolución del Ibex 35 en ambos periodos (+37,8% y +15,76%, respectivamente), y Acciona Energía ha bajado un 12% en el último año y un 11% desde el pasado 1 de enero. Otro problema es el daño reputacional que ha tenido para Acciona el hecho de verse salpicada por la corrupción sanchista. Y a estas dificultades principales se añaden otras, como: el hecho de que la energía verde está en recesión y es un negocio no ya maduro sino muy maduro; o la incorporación de una nueva generación familiar (la cuarta). Por cierto, José Manuel solía decir a su primo Juancho que los problemas no vendrían con ellos, sino con la siguiente generación de la familia Entrecanales, o sea, la de sus hijos y sobrinos.










