AmRest Holdings no ha empezado bien el primer trimestre, sino que se ha atragantado: en concreto, ha reducido sus ingresos y ha sextuplicado pérdidas. Algo que también ha afectado a sus directivos, que han cobrado un 5,9% menos, pero no a sus consejeros, que han recibido un 6,7% más.
La cadena de restauración está controlada en un 67,047% por el ingeniero industrial y magnate mexicano Carlos Fernández González. Opera restaurantes de varias marcas propias (La Tagliatella, Bacoa, Sushi Shop y Blue Frog), así como franquicias de otras cadenas (KFC, Pizza Hut, Burger King y Starbucks). Al cierre de junio, contaba con 2.133 establecimientos en 22 países y en los próximos meses sumará una nueva insignia, tras haber alcanzado una alianza para introducir Taco Bell en Polonia con las primeras aperturas en el último trimestre. Recuerden que La Tagliatella fue creada por creó el sevillano Manuel Chacón en Lérida y tuvo su origen en el restaurante italiano Trastevere fundado en 1985, se expandió por toda España bajo dicha franquicia, pero la vendió en 2006 por unos 70 millones, y después, en 2012 y 2015, lanzó dos nuevas marcas de cocina italiana (La Piemontesa y Pani&Pasta), respectivamente.
Los ingresos de AmRest se han reducido un 2,5% entre enero y junio, hasta 1.231 millones de euros, en un contexto exigente por la evolución del consumo y la presión sobre la afluencia en varios mercados. Si se excluye el efecto de la desconsolidación de SCM (vendió su participación del 51% en marzo de 2025), la disminución sólo sería del 0,7%. En el segundo trimestre, los ingresos se han mantenido prácticamente estables a los de hace un año, situándose en 641,9 millones. Por mercados, España ha aportado unas ventas semestrales de 175,397 millones (-0,8%) y el conjunto de la Unión Europea, 1.055 millones (-2,9%), frente a los 69,52 millones (+0,1%) del resto del mundo. Y por canales: los digitales ya representan cerca del 60% de las ventas y el delivery (reparto a domicilio), el 19%.
Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) ha caído un 41,5%, hasta 27,785 millones, pero se ha mantenido en terreno positivo. El resultado neto ha sextuplicado sus pérdidas, a -13,792 millones, debido a unos mayores atípicos, que han pasado de -0,897 millones a -13,391 millones, a pesar de que en el segundo trimestre ha logrado un beneficio neto de 3,9 millones.
El atragantamiento en las cuentas ha tenido consecuencias entre los directivos, que han cobrado un 5,9% menos. Sin embargo, no ha sucedido lo mismo entre los miembros del consejo de administración (entre los que hay accionistas) porque han recibido un 6,7% más.
AmRest no ha aumentado sus ingresos ni el beneficio en el primer semestre, pero ha mejorado su generación de caja, desde 159,1 millones a 186,1 millones. Asimismo, ha apostado por una política más selectiva de inversión orientada a una rentabilidad sostenible, situando el capex en 46,1 millones. Y ha seguido ampliando su red: ha abierto 29 nuevos restaurantes y ha renovado 103. “AmRest ha vuelto a demostrar la resiliencia de su modelo de negocio pese a un entorno de consumo exigente”, ha subrayado su director financiero, Eduardo Zamarripa.
Sin embargo, parece que deberá enderezar el rumbo en los próximos meses, si quiere llegar a unos resultados similares o superiores a los de 2025. Recuerden que el año pasado ingresó ingresó 2.558 millones, un 2,4% más, y disparó el beneficio neto un 89%, hasta 16,1 millones.