De entrada, los resultados de Javier Rodriguez Soler al frente de la banca de inversión de BBVA son buenos. En la casa, bajo la denominación CIB, se engloba tanto la actividad de banca de inversión como de banca corporativa, e incluso parte, sólo parte, de banca patrimonial. Todo ello al mando de Rodríguez Soler, del que no se dice "amigo de Carlos Torres" sino "el único amigo del presidente". Más expansivo que don Carlos, sin duda, pero no menos ambicioso.
Como ya informara Hispanidad, en el vital Consejo de Administración de finales de julio: que todo cambie para que el presidente no tenga que cambiar.
En otras palabras, resultó otra revolución fallida. Lo que pretendía Torres a finales de julio era cesar al CEO, el turco Onur Genç, y sustituirle por Rodríguez Soler. Directamente. Desconozco si fue por la intervención de mister Erdogan, que no me extrañaría. pero lo cierto es que al final decidió cambiar la primera línea directiva, pero no al primer ejecutivo. Y claro, a Rodríguez Soler, triunfador de los resultados de 2025 y primer semestre de 2026, no le hizo gracia. Por cierto, unos resultados un tanto hinchados, a mayor lucimiento del llamado a ascender, de acuerdo, pero, en cualquier caso, buenos resultados.
Pues bien, Torres no logró cambiar a Genç por Rodríguez, pero no renuncia a conseguirlo. Para ello, acaba de dar un paso más en esa dirección. Ha partido el BBVA en dos trozos: banca al por mayor y banca al pormenor, como en la antigua Cajamadrid, un esquema simplicísimo pero muy eficaz. Lo malo es que el responsable de banca al por menor tendrá categoría de CEO, mientras el de banca al por mayor... ni se sabe qué cargo tendrá.
¿Y la transversal geográfica? Esa no se mueve: la única frontera interna que habrá en BBVA es la banca doméstica de ONUR frente al CIB de JRS.
¿Traerá problemas la sutil división? Por supuesto que sí. Uno es CEO y el otro no. Pero el proceso aún no ha terminado. Y Torres tiene prisa por consumarlo, antes de que Andrea Orcel, el chico de UniCredit, lance una oferta formal por BBVA, disfrazada de fusión.
¿Es un caso de doble CEO? No, pero casi.
A todo esto, Carlos Torres se acerca a Génova pero no rompe con Ferraz... por si acaso. Una postura difícil de mantener en el tiempo, salvo que caiga Sánchez, que es lo que espera todo el Ibex... pero no lo tienen claro.