BMW seguirá sin fabricar vehículos en España y sólo vendiéndolos, como hacen la mayoría de las marcas asiáticas. Podrá usar como última excusa los resultados de 2025, que no han sido buenos, dentro de un contexto de crisis mundial del sector. Eso sí, sus accionistas (destacando la familia Quandt, que controla cerca del 50% del capital) no se verán afectados por los menores ingresos, ventas y beneficio, pues el dividendo subirá y habrá una recompra de acciones por 2.000 millones de euros. Y claro, la cotización ha reaccionado de forma positiva con un alza del 1,19%.

El grupo automovilístico alemán (dueño de las marcas BMW, Mini y Rolls-Royce) es propiedad de la familia Quandt, que continúa mandando e influye bastante en el fabricante de aerogeneradores Nordex (cuyo primer accionista es Acciona, con el 47,1% del capital). En concreto, Stefan Quandt posee un 25,8% del capital de BMW y su hermana Susanne Klatten (que conserva el apellido de su exmarido, Jan Klatten, y padre de sus tres hijos -Johanna, Felix y Alexander-), un 20,9%. Susanne Klatten es considera la mujer más rica de Alemania y su hija Johanna se va a casar con Florian Schörghuber, CEO del grupo familiar Schörghuber (el cual agrupa negocios inmobiliarios, hoteleros y de bebidas; entre ellos, varios hoteles de lujo en Mallorca y la histórica cervecera Paulaner), el próximo verano, según ha informado Bild.

Volvamos a los resultados de 2025, los últimos anuales con Oliver Zipse como CEO, cargo que dejará el próximo 14 de mayo en manos de Milan Nedeljković. Los ingresos se han reducido un 6,3%, hasta 133.453 millones, en parte por las menores ventas de vehículos (-5,9%) y de motos (-2,4%), cuya facturación no ha podido compensarse con el ascenso de los servicios financieros (+3,2%).

Por su parte, el beneficio operativo ha bajado un 11,5%, a 10.186 millones, especialmente por la caída en el negocio de automóviles (-20,7%), debido a los aranceles, la fuerte competencia en el sector (sobre todo en China), el impacto de los tipos de cambio y las depreciaciones. El margen de rentabilidad operativa sobre ventas de la división automovilística ha pasado del 6,3% al 5,3%. Y el beneficio neto ha descendido un 3%, hasta 7.451 millones.

Zipse ha señalado que la estrategia es adecuada y no deben reorientarla, en parte porque sus fábricas pueden producir en una cadena tanto eléctricos e híbridos como vehículos de motor de combustión. Eso sí, ha criticado que “si preocupa tanto la dependencia de las baterías chinas, ¿por qué Europa prohíbe los motores de combustión?”, una meta que Bruselas fijó para 2035 y que se ha abierto a flexibilizar ante la baja demanda de los vehículos eléctricos y la crisis mundial del sector. 

Y ojo, para este año, BMW prevé una caída moderada del beneficio antes de impuestos. ¿Los motivos? Los aranceles, los tipos de cambio y las caras materias primas. O sea, que seguirá sin fabricar en nuestro país.