Sergio, ¿se presenta a nuestros lectores, por favor?
“Soy Sergio Ávila, analista senior de mercados financieros en IG España. Llevo más de veinte años dedicado al análisis bursátil y a la interpretación de mercados, con especialización en análisis técnico, gestión del riesgo y operativa sobre índices, divisas, materias primas y acciones. También tengo muy en cuenta la situación macroeconómica y los fundamentos de las compañías”.
¿Y su trabajo se centra en? ”Ayudar a los inversores a entender escenarios complejos de una forma clara y basada en datos. Siempre digo que el mercado no se puede controlar, pero sí se puede gestionar el riesgo y mejorar la toma de decisiones. Ahí está realmente la diferencia entre invertir y simplemente especular”.
Porque… para Sergio Ávila el mercado no compra titulares, compra expectativas. Es más, si los resultados empresariales aguantan, la liquidez sigue entrando y los bancos centrales no endurecen demasiado rápido su política monetaria, ”los índices pueden subir incluso con ruido geopolítico”.
A la pregunta de si hay que hacer bueno el dicho de ‘sell in May and go away’, es decir, ‘vende en mayo y vete’ responde que vender solo por calendario es una mala estrategia. “Este año”, asegura, “lo importante será vigilar tres cosas: inflación, petróleo y amplitud de mercado”.
Comenzamos
-¿Qué destacaría de estos veinte años largos de carrera?
Uno de los hitos más importantes de mi carrera fue lograr la mejor cartera de inversión en el concurso del diario Expansión en 2020 donde participan más de 20 firmas, en un año especialmente difícil por la pandemia y la volatilidad extrema. La clave fue combinar diversificación con una idea muy sencilla: comprar activos fuertes en tendencias fuertes. En 2025 la cartera de IG se acercó a la victoria aunque terminamos en segunda posición, y todos los años hemos obtenido rentabilidades positivas, superando al índice de referencia que es el Ibex 35 al ser una cartera de valores españoles.
-¿Desde qué perspectiva mira los mercados?
Mi enfoque está muy influido por el análisis técnico clásico. De hecho, uno de los libros que más marcó mi forma de entender el mercado fue Análisis técnico de los mercados financieros, de John J. Murphy, porque explica muy bien que detrás de cada gráfico hay psicología colectiva, expectativas y emociones moviendo capital.
Al final, los mercados son eso: información, dinero y comportamiento humano interactuando al mismo tiempo.
¿Nos hace un diagnóstico de la situación?
Estamos en un mercado fuerte, pero más frágil de lo que parece. Las Bolsas han aguantado muy bien porque los beneficios empresariales siguen siendo sólidos, la inteligencia artificial continúa atrayendo flujos y el inversor mantiene apetito por riesgo. Pero debajo hay tres focos de tensión: inflación energética, tipos de interés y geopolítica, aunque mientras que las tendencias continúen únicamente se puede ser positivo con ellas.
¿Alzas de tipos a la vista?
El riesgo de nuevas subidas ha vuelto a entrar en el radar. En Estados Unidos, la inflación repuntó al 3,3% interanual en marzo, con la energía como principal presión, aunque el mercado está descontando que se mantendrán los tipos sin cambios al menos hasta finales de 2027. En Europa, varios responsables del BCE ya contemplan subidas desde junio si el shock energético persiste. Por tanto, el mercado ha pasado de descontar bajadas cómodas a convivir otra vez con el riesgo de bancos centrales más duros.
Al final, los mercados son información, dinero y comportamiento humano interactuando al mismo tiempo
¿Dónde ve el precio del petróleo en los próximos meses?
Mi escenario central es un Brent moviéndose en una zona elevada, probablemente entre 90 y 110 dólares, mientras no se normalice la tensión en Oriente Medio. El Brent ha llegado a superar los 120 dólares por la disrupción ligada a Irán. Si hay desescalada, como es probable que ocurra, el petróleo puede corregir; pero si el conflicto afecta de forma persistente al suministro, el mercado seguirá pagando prima geopolítica.
¿Por qué se está comportando mejor EEUU que Europa?
Estados Unidos tiene tres ventajas claras: mayor peso tecnológico, empresas con márgenes más altos y un mercado de capitales más profundo. Europa depende más de industria, bancos, automoción y energía, sectores más sensibles a tipos, costes y comercio internacional. Además, Wall Street concentra las compañías que lideran la narrativa de inteligencia artificial, mientras Europa sigue cotizando con descuento por menor crecimiento estructural.

¿Esperaba que las Bolsas cerraran abril, en algunos casos tocando máximos, con la que está cayendo?
Sí, aunque no con tanta fuerza. El mercado no compra titulares, compra expectativas. Si los resultados empresariales aguantan, la liquidez sigue entrando y los bancos centrales no endurecen demasiado rápido, los índices pueden subir incluso con ruido geopolítico. Lo sorprendente no es que la Bolsa suba, sino la capacidad del inversor para mirar más allá del corto plazo cuando los beneficios siguen acompañando.
En Estados Unidos el mercado está descontando que se mantendrán los tipos sin cambios al menos hasta finales de 2027. En Europa, varios responsables del BCE ya contemplan subidas desde junio si el shock energético persiste
¿Hay que hacer bueno el dicho de ‘sell in May and go away’?
No lo aplicaría de forma automática. Mayo puede ser un mes de toma de beneficios, pero vender solo por calendario es una mala estrategia. Este año lo importante será vigilar tres cosas: inflación, petróleo y amplitud de mercado. Si los índices comienzan a subir con pocos valores, conviene reducir riesgo. Si la subida se amplía a la mayoría de los sectores como hemos visto en el último mes y sobre todo si se da en sectores cíclicos y defensivos de calidad, el mercado tendrá más recorrido, este es mi escenario más probable.
¿Cómo se va a comportar el Ibex de aquí al verano?
El Ibex puede seguir comportándose relativamente bien si bancos, energéticas e infraestructuras mantienen beneficios sólidos. El índice español se beneficia de valoraciones razonables y de compañías con dividendo atractivo. El riesgo está en una subida brusca de tipos o en un deterioro del ciclo europeo. Mi escenario es de consolidación con sesgo positivo, creo que volveremos a verlo en los máximos de abril, pero con más volatilidad que en los últimos meses.
¿A qué valores debemos prestar atención?
En el mercado español sigo viendo fortaleza en compañías con negocio estable, generación de caja y capacidad para trasladar inflación al cliente. En un entorno de tipos todavía elevados y costes energéticos presionando márgenes, el mercado está premiando calidad y visibilidad de beneficios.
Estados Unidos tiene tres ventajas claras: mayor peso tecnológico, empresas con márgenes más altos y un mercado de capitales más profundo. Europa depende más de industria, bancos, automoción y energía
Dentro de ese grupo destacaría utilities como Iberdrola o Endesa, que siguen ofreciendo estabilidad, tamaño y balances sólidos. También me parece interesante el papel de Enagás por su perfil defensivo y exposición a infraestructuras energéticas estratégicas.
En infraestructuras y construcción hay compañías que continúan mostrando una gran fortaleza relativa, como ACS, Ferrovial, Acciona o Sacyr. Son empresas muy vinculadas a inversión pública, concesiones y transición energética, tres temáticas que van a seguir moviendo capital en los próximos años.
También vigilaría compañías financieras y aseguradoras como Banco Sabadell y Mapfre, que se están beneficiando de tipos más altos y de una mejora en rentabilidad operativa.

Y después hay sectores más cíclicos donde conviene seleccionar muy bien. Ahí incluiría a Acerinox, muy ligada a industria y materias primas, y a MERLIN Properties, que puede ganar protagonismo si el mercado empieza a descontar estabilización de tipos en Europa.
Ahora mismo no se trata de comprar lo más popular, sino compañías capaces de mantener márgenes, proteger beneficios y sostener dividendos incluso en un entorno macroeconómico exigente.
Y del resto de Bolsas europeas, ¿qué esperamos?
Europa puede hacerlo razonablemente bien si mejora la visibilidad sobre tipos y energía. Alemania sigue muy expuesta al ciclo industrial y a la automoción, Francia combina lujo, defensa y bancos, e Italia mantiene atractivo por valoración y rentabilidad por dividendo. El problema europeo no es precio, es crecimiento. Mientras no aparezca una historia clara de expansión de beneficios, Europa seguirá necesitando cotizar con descuento frente a EEUU.
Lo sorprendente no es que la Bolsa suba, sino la capacidad del inversor para mirar más allá del corto plazo cuando los beneficios siguen acompañando
En uno de sus últimos análisis habla del Nasdaq, del oro y del trigo. ¿Por qué se ha detenido en estos dos activos y en el índice estadounidense?
Porque resumen muy bien el momento actual. El Nasdaq representa crecimiento, inteligencia artificial y apetito por riesgo. El oro representa protección, bancos centrales y miedo a inflación o inestabilidad. El trigo refleja la parte más real de la geopolítica: alimentos, oferta, clima y costes. Cuando estos tres activos se mueven a la vez, el mercado está diciendo que conviven dos fuerzas: búsqueda de rentabilidad y necesidad de refugio.
Siete magníficas, resultados. Dicen que la estrella ha sido Alphabet y el patito feo Meta. ¿Qué opina?
Alphabet ha convencido porque el mercado necesitaba ver que podía monetizar inteligencia artificial sin destruir márgenes. Sus ingresos y beneficios superaron expectativas, según los resultados publicados recientemente. Meta, en cambio, sigue generando mucho dinero, pero el inversor penaliza el gasto elevado en IA y metaverso cuando no ve retorno inmediato. No es una cuestión de calidad del negocio, sino de confianza en el uso del capital.
Y leo un titular: “Wall Street se prepara para la revolución de los diez magníficos”. ¿Usted contempla esta revolución?
La contemplo, pero con matices. El mercado necesita ampliar el liderazgo más allá de las siete grandes. Si entran nuevas compañías vinculadas a IA, defensa, chips, computación, ciberseguridad o infraestructura energética, podemos hablar de una nueva élite bursátil. Pero no basta con tener una buena narrativa: hacen falta ingresos, márgenes y capacidad de generar caja. La próxima revolución no será solo tecnológica; será financiera.
Si los índices comienzan a subir con pocos valores, conviene reducir riesgo. Si la subida se amplía a la mayoría de los sectores... el mercado tendrá más recorrido
SpaceX, OpenAI y Anthropic, que previsiblemente saldrán este año a Bolsa, ¿están despertando el interés de los inversores?
Sí, muchísimo. Si finalmente salen a Bolsa, serán operaciones de enorme impacto porque concentran tres grandes narrativas: espacio, inteligencia artificial generativa e infraestructura tecnológica. Ahora bien, no hay que confundir interés con oportunidad automática. Las grandes OPV suelen llegar con valoraciones muy exigentes. El inversor debe mirar precio, estructura accionarial, pérdidas, crecimiento real y dependencia de financiación externa.
¿Qué hacemos ante un mercado en máximos, pendiente de la guerra, de la inflación y de una extrema volatilidad?
En máximos, la prioridad es proteger capital sin quedarse fuera del mercado. Eso implica diversificar, evitar sobreexposición a valores muy extendidos (pero siguiendo con el foco puesto en donde hay fortaleza en el mercado), mantener algo de liquidez y exigir más calidad. En este entorno no compraría por miedo a perderme la subida; compraría solo donde el binomio rentabilidad-riesgo siga siendo razonable.
¿Ha llegado el momento de mirar más allá de las empresas que han liderado las subidas bursátiles en los últimos años?
Sí. No significa vender todas las líderes, sino ampliar el radar. Las grandes tecnológicas siguen siendo negocios extraordinarios, pero muchas cotizan con expectativas muy altas. Hay oportunidades en sectores que han quedado rezagados: salud, industria de calidad, defensa, energía, infraestructuras, bancos bien capitalizados y pequeñas compañías con balances sólidos (buscaría valores de estos sectores que coticen cerca de sus máximos anuales que puedan seguir teniendo recorrido).
Creo que volveremos al Ibex en los máximos de abril, pero con más volatilidad que en los últimos meses
El próximo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se presentaba ante el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos y lo primero que le preguntaban los senadores fue: “¿Vas a ser un títere de Trump?”. ¿Cómo lo ve Sergio Ávila?
Lo veo como una pregunta incómoda, pero lógica. La independencia de la Reserva Federal es uno de los pilares de la credibilidad financiera de Estados Unidos. Si el mercado percibe que la Fed baja tipos por presión política y no por datos, el dólar, los bonos y la inflación pueden reaccionar mal. Warsh tendrá que demostrar que no llega para obedecer a la Casa Blanca, sino para proteger la estabilidad de precios y la confianza institucional.
La inflación de EEUU ha subido hasta el 3,3%, el nivel más alto desde mayo de 2024. ¿En qué niveles veremos los precios al uno y otro lado del Atlántico?
En Estados Unidos veo la inflación moviéndose entre el 3% y el 3,7% en los próximos meses si la energía sigue presionando. En la zona euro, el rango puede estar más cerca del 2,5%-3,2%, pero con mucha dispersión por países. El riesgo principal es que el petróleo y los aranceles contaminen bienes, transporte y expectativas salariales. La inflación ya no depende solo de la demanda; depende también de geopolítica y comercio.
Trump se ha sacado de la manga otro arancel a la importación de coches europeos en un momento en el que el sector en Europa atraviesa un momento crítico…
Es un golpe muy serio para Europa, especialmente para Alemania. La amenaza de elevar los aranceles a coches y camiones europeos hasta el 25% llega cuando el sector ya sufre por costes, transición eléctrica, competencia china y menor demanda. Volkswagen ha señalado que los aranceles pueden tener un impacto de unos 5.000 millones de euros anuales en su beneficio operativo. Eso es presión directa sobre márgenes, empleo e inversión.
La amenaza de elevar los aranceles a coches y camiones europeos hasta el 25% llega cuando el sector ya sufre por costes, transición eléctrica, competencia china y menor demanda
¿Cuándo se va a empezar a notar en las empresas que están tocados los márgenes por la subida de los costes energéticos?
Ya se está empezando a notar, pero el impacto completo suele verse con retraso. Primero aparece en transporte, química, industria, aerolíneas y automoción. Después llega a márgenes, guías de resultados y revisiones de beneficios. Si el petróleo se mantiene alto durante dos o tres trimestres, muchas empresas tendrán que elegir entre subir precios, perder margen o recortar costes, por esto es muy importante firmar un acuerdo y Trump lo sabe.
Por cierto, ¿ha seguido la junta de Berkshire Hathaway, ya con Abel al frente? Sigue en liquidez récord. ¿Cómo lo interpretamos?
Lo interpreto como una combinación de prudencia estratégica y necesidad operativa. Berkshire Hathaway no es solo una cartera de inversiones; tiene un enorme peso asegurador, y eso obliga a mantener niveles de liquidez muy elevados para cubrir riesgos, siniestros y posibles tensiones del mercado.
Pero más allá de esa necesidad estructural de caja, también creo que Buffett y Greg Abel están enviando un mensaje claro: encuentran pocos activos grandes cotizando a precios realmente atractivos. En un mercado donde muchas valoraciones descuentan escenarios casi perfectos, prefieren esperar.
Y ahí está una de las grandes fortalezas históricas de Berkshire: la paciencia. Tener liquidez no significa estar fuera del mercado; significa conservar capacidad de actuación cuando aparecen oportunidades reales o momentos de estrés financiero. Buffett siempre ha entendido la caja como una opción estratégica, especialmente cuando el resto del mercado está demasiado complaciente.
El Nasdaq representa crecimiento, inteligencia artificial y apetito por riesgo. El oro representa protección, bancos centrales y miedo a inflación o inestabilidad. El trigo refleja la parte más real de la geopolítica
Greg Abel, además, intentó trasladar tranquilidad a los accionistas en una transición histórica para la compañía. El mercado ahora quiere comprobar si será capaz de mantener esa cultura de disciplina de capital que convirtió a Berkshire en una referencia mundial de inversión a largo plazo.
Ha dicho Buffett a la CNBC: “Nunca hemos tenido a tanta gente con una mentalidad de juego como ahora... eso no significa que invertir sea terrible, pero sí que los precios de muchísimas cosas parecerán una absoluta locura”. ¿Comparte su opinión?
Creo que Buffett pone el foco en algo real: la velocidad con la que se mueve hoy el mercado ha aumentado muchísimo. Las redes sociales, la operativa móvil, la inteligencia artificial y productos cada vez más accesibles han acercado los mercados a millones de personas, y eso ha multiplicado la actividad especulativa de corto plazo.
Ahora bien, diferenciaría claramente entre especulación descontrolada y trading profesional. Utilizar derivados, opciones o estrategias de corto plazo no convierte automáticamente al inversor en un jugador. Todo depende de si existe gestión del riesgo, disciplina y una metodología clara detrás de cada operación.
El problema aparece cuando muchos participantes operan guiados únicamente por impulsos, miedo a quedarse fuera o narrativas virales, sin entender realmente el riesgo que asumen. Ahí sí pueden generarse movimientos exagerados y valoraciones difíciles de justificar.
SpaceX, OpenAI y Anthropic. El inversor debe mirar precio, estructura accionarial, pérdidas, crecimiento real y dependencia de financiación externa
Los derivados, de hecho, son herramientas muy útiles para cobertura, eficiencia de capital y gestión táctica de carteras. El riesgo no está en los instrumentos, sino en cómo se utiliza. Y eso Buffett lo sabe perfectamente, porque Berkshire Hathaway también ha utilizado derivados a lo largo de su historia.
Lo que sí comparto con él es que cuando el mercado empieza a creer que ganar dinero rápido es fácil y permanente, normalmente conviene aumentar la prudencia.
Y, por último, ¿qué fechas tiene marcadas en rojo para los próximos meses?
Tengo varias. El IPC de EEUU del 12 de mayo, 10 de junio y 14 de julio será clave para medir si la inflación energética se consolida. La Fed se reúne el 16-17 de junio, 28-29 de julio y 15-16 de septiembre. El BCE tiene reuniones monetarias el 10-11 de junio, 22-23 de julio y 9-10 de septiembre. También vigilaría la temporada de resultados de julio, cualquier decisión sobre aranceles al automóvil europeo y la evolución del conflicto en Oriente Medio.










