Tras su paso por Arguineguín y su encuentro con el drama de la emigración, el Papa León se reunió con curas y laicos en la Catedral de Santa Ana. Varios temas, pero dos a destacar: la cruz, la confianza en Dios y la eucaristía.

Confiar en Cristo, dice el Papa para salvar la ola del incertidumbre que nos invade. 

Abrazad la cruz de Cristo, insiste, y confiad en Cristo para que te ayude a llevarla. La confianza en Dios ha sido uno de los asuntos más tratados por el Pontífice y uno de los menos reseñados por la todopoderosa RTVE que, eso sí, se lleva la palma en medios dedicados a la visita, todo hay que decirlo, pero con unos relatadores que, en ocasiones, producen una cierta vergüenza ajena. 

Es tanto su definitivo entusiasmo por la visita que una de las locuras de la radio público soltó la siguiente perla: es una misa pero esta va a ser una misa de canarias y por Canarias. Algo así como el plátano de Canarias o el silbo gomero, pero en formato misa, si ustedes me entienden.

Luego están los comentaristas de asuntos aproximadamente religiosos que puso RTVE ante las cámaras y que, aunque alguno le ha dado una sorpresa al locutor-manipulador de turno, todos parecen haber sido elegidos con especial cuidado para retorcer cualquier afirmación del pontífice. 

Ejemplo, la muy católica comentarista de RTVE que, poco antes de comenzar la eucaristía en el estadio de Las Palmas, jueves tarde, nos explicó que, aunque la misa fuera una fiesta, no debíamos olvidar el drama de la inmigración.

Verás, bonita, la Eucaristía no es ninguna fiestuki, es el memorial de la muerte en la cruz, severo castigo, del Hijo de Dios, y, aunque ese memorial se realice ahora de forma incruenta, no se le puede llamar fiesta. 

No, la eucaristía no es un banquete es un sacrificio, no es una asamblea es un memorial de una muerte cruel e ignominiosa.

Y con esto, llegamos al tercer asunto, sin duda el más importante de todos. El Papa insiste, ante clérigos y laicos, como si le urgiera, en la necesidad de una nueva 'espiritualidad eucarística'. Habla de inclinar nuestras rodillas para la adoración. El sacrificio -no la fiesta- eucarístico, es la "fuente y razón de toda la vida cristiana". Sólo le faltó animar a la gente a comulgar a diario y a recibir la Sagrada forma de rodillas y en la boca.

Pero RTVE no ha captado el asunto. Pena.