
Airbus ha empezado con algo de alegría el Salón Aeronáutico de Farnborough (Reino Unido), que se ha abierto este lunes y durará hasta el próximo viernes 24: ha elevado su cartera de pedidos con nuevos encargos de aviones comerciales para las aerolíneas chinas Air China y Hainan Airlines, y la saudí Riyadh Air; y también de helicópteros para la compañía saudí The Helicopter Company (THC) y el Servicio Aéreo de la Policía Nacional de Reino Unido (NPAS). Sin embargo, ahora su prioridad es lograr la paz social en España, donde afronta una huelga desde que empezó el mes y aún no hay consenso entre sus sindicatos.
Recuerden que las protestas comenzaron el pasado 1 de julio por parte del Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos (SIPA) por la decisión unilateral de Airbus de reducir el teletrabajo de dos a un día a la semana y las discrepancias respecto a la subida salarial y otros conceptos. Una movilización a la que se adhirieron UGT, la Asociación de Técnicos y Profesionales del Sector Aeroespacial (ATP), la Unión de Trabajadores Independientes y Libres (UTIL) y CGT. Sin embargo, CCOO (que es el sindicato mayoritario en el fabricante aeronáutico en nuestro país) se mantuvo un poco al margen y alcanzó un preacuerdo con Airbus que rechazaron el resto de sindicatos.
Este lunes, horas antes de que se celebrara una nueva reunión de la mesa negociadora, UGT ha informado de que las asambleas de trabajadores de Airbus de los centros de trabajo de Getafe, Illescas, Albacete, San Pablo, Tablada y Cádiz en huelga rechazaron por unanimidad la propuesta el pasado viernes 17 y que estaba preacordada entre la dirección y CCOO. No se puede perder de vista que dicho preacuerdo con CCOO incluía: una revisión salarial general del 5% para el próximo enero y de otro 5% en abril de 2027, así como un 0,5% reservado para lesiones por esfuerzo repetitivo (RSI) y promociones, y una cláusula de revisión vinculada al IPC si el de los años 2026 y 2027 supera el 10%; un compromiso para mantener el teletrabajo actual (dos días a la semana), dos semanas flexibles de vacaciones; y el mantenimiento del personal de la división de Espacio y de las actuales condiciones de movilidad ante la fusión de los satélites de Airbus con los de Thales y Leonardo. Sin embargo, a la mayoría de los sindicatos le parece que son mejoras insuficientes.
Cabe referir que ante la falta de paz social ha intervenido hasta el CEO, el francés Guillaume Faury. De hecho, la semana pasada visitó la planta de Getafe y remitió un vídeo por correo electrónico a los empleados, donde reconoció que “no se entendió bien” un correo anterior en el cual hablaba de reducir el teletrabajo y que “se percibió como una falta de confianza”. Faury quiere seguir escuchando a la plantilla española (que asciende a 14.000 personas) y para ello ha nombrado un equipo de directivos de alto nivel y cercanos a él. Al directivo francés le preocupa la “falta de reconocimiento y de un sentido de pertenencia que estamos perdiendo”, que considera que “no se soluciona de la noche a la mañana” y quiere abordar en profundidad y “de manera sostenida en el tiempo”.
Faury quiere que la paz social y la recuperación del sentido de pertenecia se logren lo antes posible dado el contexto de pedidos histórico que afronta Airbus, tanto en la división de aviones comerciales como en la de Defensa, y que intenta afrontar aumentando la capacidad de sus plantas y los ritmos de entregas. Además, debe hacer frente a la fusión de sus satélites con los de la francesa Thales y la italiana Leonardo, el adiós al proyecto de caza europeo FCAS y el hecho de que en la última Cumbre de la OTAN se acordara crear una Flota Multinacional centrada en el avión militar A400M.










