El CEO de Airbus, Guillaume Faury sufre de obsesión antiespañola. En la construcción de aviones, se entiende, pero ahora también en el sector satelital.

Recuerden que en una de las escasas buenas decisiones industriales de Pedro Sánchez, el Gobierno español se negó a que Indra entrara en el negocio aéreo de armamento como mero adorno de Airbus, controlada por alemanes y franceses. Indra seguirá su propio camino en un negocio que financian, al 100 por 100, los presupuestos nacionales de defensa. Sería cabeza de ratón en lugar de cola de león. Buena decisión.

Faury se cogió una rabieta francesa pero Sánchez no cedió. Y en Airbus, España seguirá teniendo un porcentaje mínimo pero la participación en el eurocaza y otros elementos aeroespeciales sería directa, como socio de pleno derecho, controlando el 100 por 100 de su inversión.

Pero ahora hablamos de satélites, no de aviones. Pues bien Faury intenta arrinconar a España, a Indra, en este terreno, justo cuando Indra ha adquirido, y caro, Hispasat-Hisdesat

Ojo, con otro factor añadido, que es la propia y no muy buena situación corporativa -al borde del colapso- de Indra, que está un paso del colapso y con una ministra de Defensa, Margarita Robles -el cliente-, aún empeñada en nacionalizar la compañía Indra y dejar de lidiar con los hermanos Escribano, Ángel y Javier, propietarios de EME donde han tenido que paralizar, al menos por el momento, su gran pelotazo: la operación abyecta.

Pues bien, Faury ha llegado a una acuerdo con franceses de Thales e italianos de Leonardo, para crear un Airbus del Espacio, donde el fabricante aeronáutico europeo poseerá el 35% mientras italianos y franceses se repartirán el 65% restante. 

Indra pretende responder con Hispasat pero se trata de una lucha de David contra Goliat. De cualquier forma, en el bazar de las armas David puede vencer a Goliat, porque, insistimos, sólo existe un valiente; el presupuestos público, donde no sólo intervienen cuestiones económicas, sino también políticas.

Ahora bien, para lograrlo Hispasat debe dar un salto cualitativo en tecnología y el Gobierno español tomar postura, sin matices, por Indra-Hispasat. 

Y si no... pues nos comerán vivos.