De un lado las feministas clásicas, del otro las transfeministas. Ambos grupos han plasmado sus diferencias en enfrentamientos cara a cara, durante la manifestación del 8M.

Las redes sociales han recogido múltiples denuncias de asistentes a la manifestación, que acusaban a las transfeministas de agredir e intentar invisibilizar a las feministas clásicas, a las que llaman terfs. Mientras, las transfeministas acusan a las primeras de ser «transfóbicas».

 

Habíamos superado el transhumanismo, los intentos de convertir a las máquinas en hombres, utilizando la inteligencia artificial y otras herramientas... y ahora, llega el transfeminismo. Más que nada para poder distinguir entre majaderas moderadas y radicales majaderas.

Parece que la salida de las feministas lideradas por Lidia Falcón del partido IU no era más que el comienzo de una ruptura del movimiento feminista...