• El primer banco suizo está obligado a reinventarse: no compensa asumir  tanto riesgo para asegurar rentabilidad.
  • Cierra el año con un beneficio de 5.575 de euros, el mejor resultado desde hace cinco años.
  • El cuarto trimestre dibuja el cambio de estrategia: menos banca privada y de inversión.
UBS, el principal banco suizo, no le va mal. Ha cerrado 2015 con un beneficio neto atribuido de 6.203 millones de francos suizos (unos 5.575 millones de euros), el 79% más que en 2014. En esos resultados, que han superado las previsiones, pesan las mismas razones que a lo largo del año: la superación de las multas por prácticas bancarias irregulares. Los resultados se completan con la cifra de los ingresos operativos, que mejoraron un 9,2%, hasta 30.605 millones de francos suizos (27.498 millones de euros). Con todo, esos resultados, los mejores desde 2010, tienen un referente de tendencia en el cuarto trimestre, en el que el beneficio se redujo un 54,1%, con una reducción de los ingresos por operaciones del 5,5%, hasta 6.775 millones de francos (6.087 millones de euros). Por ahí van los tiros de la reestructuración en la que está inmersa el grupo suizo, que quiere depender menos de lo que es su fuerte, la banca de inversión y la gestión de patrimonio y fortunas. La razón es clara: depende de clientes que exigen grandes rentabilidades, eso sí, sin asumir riesgos, que es como la cuadratura del círculo. Con otras palabras, lo ha vuelto a recodar este martes el consejero delegado, Sergio P. Ermotti: "El cuarto trimestre es una buena demostración de nuestra disciplina". Y es que UBS "ha resistido la tentación de asumir mayores riesgos para compensar las difíciles condiciones del mercado", con tipos de interés próximos a cero, volatilidad en las bolsas y mayores exigencias regulatorias para prevenir pufos. Y por ese motivo, las divisiones de banca privada y de inversión han perdido terreno, con un recorte en sus beneficios del 47% y 63%, respectivamente, que ha compensado por otras vías. ­Rafael Esparza [email protected]