Como recogió Hispanidad, el cardenal africano monseñor Robert Sarah, antiguo responsable de la oficina de la Iglesia para la liturgia y los sacramentos, intervino recientemente en una conferencia celebrada en el Parlamento Europeo, organizada por miembros del Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos y copatrocinada por organizaciones europeas provida y a favor de la familia.
El cardenal Sarah denuncio el “colonialismo” de la UE en África, para imponer el aborto o la ideología de género, mediante términos ambiguos como “género”, “salud sexual y reproductiva” e incluso “derechos humanos”, que la UE utiliza para imponer “categorías jurídicas ajenas a nuestra historia, a nuestra fe, a nuestra cultura y a nuestra visión antropológica”.
El cardenal también se refirió al Acuerdo de Samoa, que regula las relaciones entre la UE, África, el Caribe y el Pacífico, y que insta a los gobiernos a impartir “una educación integral en materia de salud sexual y reproductiva”. Según estos planes de estudios, “la educación se convierte en el laboratorio en el que se enseña a los niños a considerar su propia identidad sexual como algo puramente fluido y autodeterminado, desvinculado del cuerpo, de la historia familiar y de las relaciones”, denuncio Sarah.
Por todo ello, el cardenal Sarah instó a Europa a someterse a un “serio examen de conciencia”. “Escuchad a África. Respetad su soberanía cultural. Ofreced una cooperación libre, no condicionada por agendas ideológicas”.
Por otra parte, también cabe recordar la plena actualidad del Consenso de Ginebra, una declaración que “promueve la salud y el bienestar de las mujeres, el respeto y protección de la vida humana, el fortalecimiento de la familia como elemento natural y fundamental de la sociedad, así como el acceso a la cobertura sanitaria universal”, firmada hasta el momento por 43 países de los cinco continentes.
En ese contexto, una veintena de países africanos han firmado recientemente la Carta Africana sobre la Familia, la Soberanía y los Valores, que pretende defender la familia natural (formada por hombre y mujer) y la vida contra el aborto y la ideología de género (reconoce que los seres humanos son varón o mujer), recoge Catholic Herald.
Los países firmantes de esta carta fueron Ghana, Burkina Faso, Guinea-Bisáu, Liberia, Nigeria, Sierra Leona, Marruecos, Esuatini, Zimbabue, Tanzania, Madagascar, Kenia, Uganda, Malaui, República Democrática del Congo, Chad, Sudán del Sur, Zambia, República Centroafricana y Namibia.
John Deighan, director ejecutivo de la Sociedad para la Protección del Niño No Nacido (sociedad ubicada en Reino Unido), resume perfectamente la importancia de este acuerdo: «Durante demasiado tiempo un Occidente perverso ha estado intentando imponer su anticoncepción maltusiana, su aborto violento y su expresión sexual moderna a las naciones del tercer mundo, y las africanas han sido las más golpeadas. Es una alegría ver a veinte naciones buenas y morales defenderse pese a los castigos financieros que probablemente recibirán. Son naciones con una buena fibra moral y con fuertes tasas de natalidad, y Occidente debería seguir sus pasos en lo que respecta a la carta: vida, familia y soberanía. El desarrollo nunca será análogo a la liberalización del aborto y al desmantelamiento de las estructuras familiares tradicionales».