Días atrás, el miércoles 9, celebrábamos la festividad de San Pedro Claver, aquel jesuita catalán (siglos XVI-XVII) que se dedicó a defender a los esclavos del puerto negrero de Cartagena de Indias. Allí se dedicó a defender y ayudar a los esclavos, de tal manera que pasaría a la historia como el apóstol de los negros.

Pues bien, yo creo que debería ser el modelo a seguir para hacer que Ceuta y Melilla, las dos plazas españolas en África, se conviertan en el inicio de un vivero de apóstoles modernos dispuestos a evangelizar a musulmanes y negros, que así se llamaban los subsaharianos antes de que nos volviéramos todos tontos.

Los obispos españoles deberían instalar, ya mismo, en las dos plazas españolas centros de formación de misioneros para evangelizar África. Porque no se trata de traer a los africanos a Europa sino de ir allí, a civilizar el continente negro.

Hay que levantar África, no condenar a sus naturales a la inmigración, a que abandonen su patria y aparezcan en un mundo desconocido que en nada se parece a su hogar.

España evangelizó América, que es obra suya; ahora le toca África y debe ser desde Ceuta y Melilla. Estar a la defensiva no sirve para nada y esto es, queramos o no, una guerra de religión

España evangelizó América, que es obra suya; ahora le toca África y debe ser desde Ceuta y Melilla. También porque estar a la defensiva ante Marruecos no sirve para nada y esto es, queramos o no, una guerra de religión.

Desde Ceuta y Melilla hay que llegar hasta Ciudad del Cabo, predicando a Cristo, que es el único que puede salvar a África... y a Europa.

¿Y esto qué tiene que ver con militarizar Ceuta y Melilla? Todo, Sí, son dos cosas distintas pero si 'Mojamé', el descendiente del profeta, se hace con las dos plazas africanas, ¿cuánto creen que tardarían en cerrar las iglesias y cualquier vestigio de cristianismo?

¿Que Ceuta y Melilla son pequeñas y África muy grande? ¿Y qué? Comparen Extremadura, o toda España, con Hispanoamérica. Y España evangelizó el nuevo mundo, todo entero.