
El 24 de abril, Hispanidad, 15 días antes de la rueda de prensa de Florentino, adelantaba la campaña para echarle del Real Madrid, una campaña bifronte, de Pedro Sánchez en Moncloa y de Ignacio S. Galán en Iberdrola, a lo que hay que añadir unos cuantos nombres más, que pretendían acabar con Florentino Pérez al frente del equipo merengue. No es una alianza sino más bien una coincidencia de intereses: el intento de Sánchez de controlar cualquier centro de poder o influencia y el del presidente de Iberdrola, Ignacio S. Galán, pues Florentino Pérez intentó conquistar Iberdrola y desde entonces sus relaciones no han podido ser peores.
Seamos prácticos, hasta el momento nadie se ha presentado como candidato a la Presidencia del Real Madrid, para disputarle el puesto a Florentino Pérez. Es verdad que el cachondeo de Pérez lo ha puesto difícil, pero también es verdad que si todos los deseosos de la caída de Pérez se pusieran de acuerdo, Pérez caería.
Veamos: el renovable Enrique Riquelme dice que sí, pero sabe que, aunque posee todo el apoyo de La Moncloa, no puede contar con el apoyo del presidente de Iberdrola, hermano mayor, muy mayor, de la cofradía eléctrica, por la sencilla razón de que Galán no admite secundar a nadie y mucho menos a un hermano pequeño y recién llegado. Si se decide, Galán no necesitaría de Riquelme sino que lanzaría a su yerno -que no está claro cumpla todos los requisitos-, David Mesonero, hacia la Presidencia del Real Madrid.
Recuerden, también, la figura clave del vicepresidente de Telefónica, Carlos Ocaña, que lleva trabajando para Florentino desde hace varios años pero al que el presidente del Gobierno nombró como vicepresidente de la operadora, como agradecimiento por haberle hecho su tesis doctoral, supongo.
Cerremos pronto este apartado: Ocaña tiene más razones para serle fiel a Pedro Sánchez que para serlo a Florentino. Del primero depende la vicepresidencia y quien sabe si en breve la propia Presidencia de Telefónica. De Florentino sólo depende la continuidad de su ligazón con el Real Madrid, que ahora es claramente inferior en relevancia.
Y no se olviden de Vicente Boluda, el hombre tranquilo, al que no le asusta el aval multimillonario que exige Florentino para presentarse al Real Madrid y que ya fuera presidente del Club blanco.
Boluda, sería, de hecho, el contrincante más importante de Florentino en unas elecciones aproximadamente libres. Ahora bien, Boluda y Galán son dos señores muy distintos y ni el uno está dispuesto a someterse al otro ni el otro al uno.
En definitiva, la posibilidad de que Florentino Pérez permanezca en la Presidencia del Real Madrid, depende, sobre todo y ante todo, de los enormes egos de quienes pretenden desbancarle: Sánchez, Galán, Boluda, Riquelme... sólo uno puede ser presidente del Real Madrid.
Ahora bien, si Pérez gana, y en principio va a ganar, lo suyo será una presidencia languidecente. Los jirones de prestigio que se dejó en la famosa rueda de prensa, carne de memes en Internet, le pasarán factura, gane o pierda las elecciones a la Presidencia del Real Madrid.










